Españistán, de la Burbuja Inmobiliaria a la Crisis (por Aleix Saló)
La mejor manera de entender la crisis.
31 Mayo 2011
La mejor manera de entender la crisis.
2 Marzo 2011
Hay un problema laboral del colectivo de controladores aéreos que afecta al 1,2% de la población española (600.000 personas) y casi todos saltáis como energúmenos pidiendo hasta el linchamiento de ese colectivo cuando el día anterior hacen otra reforma del sistema laboral más restrictiva, quitan los 420 euros de ayuda a 688.000 parados que están en la ruina y anuncian cambios drásticos a peor en la ley de pensiones que afectan al 80% de la población y nadie se indigna ni dice nada. ¿Sois idiotas?
Estáis pidiendo a gritos al Gobierno que se apliquen medidas que quitan el derecho a la baja laboral, a los permisos retribuidos y a las horas sindicales, sacar militares a la calle ¿Sois idiotas?
Estáis leyendo que mintieron en los vuelos de la CIA, en el caso Couso, que González era la X del GAL, que gente del PP cobraba de la trama Gürtel, que hay políticos que cobran más de 230.000 euros al año, pero que nos cuestan más de 3 millones de euros, que la corrupción en la política no es excepción, sino norma, que ellos mismos se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización, banqueros que consiguen del gobierno medidas duras contra los trabajadores y que tenían que estar en la cárcel por delitos demostrados de fraude fiscal y no decís nada, os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros año, especula con nuestro dinero, defrauda a Hacienda y seguís callados ¿Sois idiotas?
Tenéis una monarquía que se ha enriquecido en los últimos años, que apoya a los poderosos, a EEUU, a Marruecos y a todo lo que huela a poder o dinero, hereditaria como en la Edad Media ¿Sois idiotas?
En Inglaterra o Francia o Italia o en Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie ¿Sois idiotas?
Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura, la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros ¿Sois idiotas?
Sabéis quién es toda la gentuza de las revistas del corazón, futbolistas supermillonarios pero jamás escucháis a nadie como Saramago o Chomsky u otros mil intelectuales veraces y comprometidos con vuestros problemas ¿Sois idiotas?
Si mucha gente responde sí, aún nos queda un poco de esperanza de conseguir acabar con la manipulación de los políticos y poderosos.
Si la mayoría contesta no, entonces estamos jodidos.
23 Noviembre 2010
Estamos en las vísperas de que se vuelva a producir, ahora en Irlanda, una nueva intervención para devolver la rentabilidad a unos pocos bancos con un coste tremendo que una vez más se hará recaer sobre la ciudadanía que no lo ha causado: "La UE exigirá a Irlanda subidas de impuestos para devolver el rescate", titula la prensa.
Y de nuevo comprobamos que solo hay una cosa tan infame como el comportamiento de la banca y los financieros que han provocado esta crisis: la cobardía y la complicidad de las autoridades que no se atreven a ponerlos firmes y a someterlos al imperio de leyes justas que impidan que la economía mundial siga siendo un enorme casino en el que la banca se ha autoconcedido el derecho a establecer las reglas que a ella le conviene y a hacer trampas cuando y como le viene en gana.
Los descalabros continuados de la economía mundial que han tenido como punto culminante la crisis actual se han producido en última instancia como consecuencia de que la banca privada disfruta del privilegio de crear dinero (es decir, de obtener beneficios y poder) cada vez que genera deuda a cuenta de los depósitos de los clientes.
En lugar de limitar el riesgo que ello conlleva, los gobiernos cedieron a las presiones de los banqueros y han ido estableciendo una regulación del negocio financiero cada vez más permisiva, que deja hacer prácticamente de todo.
En los últimos años, los gobiernos y los bancos centrales han ido desmontando las normas legales que de alguna manera restringían ese poder de las entidades financieras para permitirles que se pudieran convertir en verdaderos chiringuitos financieros dedicados a promover la inversión especulativa mediante una ingeniería que no ha podido provocar sino crisis sucesivas y la última catástrofe en la que se encuentra todavía el sistema financiero mundial. Como dice un viejo refrán chino, nadie puede permanecer eternamente de puntillas. Por eso era inevitable que le ocurriera lo que le ha ocurrido a la banca y cuya consecuencia inevitable ha sido el también continuado deterioro de la actividad y el empleo porque en la misma medida en que los bancos generan dinero para la especulación financiera lo hacen escasear para la actividad productiva empresarial y el consumo.
Cuando el paroxismo especulativo de la banca internacional hizo estallar la crisis las autoridades de casi todo el mundo, a pesar de sus continuas declaraciones prometiendo poner orden y combatir la irresponsabilidad, como se llegó a escribir en algún comunicado del G-20, se han limitado a conservar el orden financiero sin osar poner límites a los privilegios de la banca. Y al limitarse a ayudar a la banqueros sin resolver los problemas de financiación que paralizaban la actividad han generado una deuda tremenda que los propios bancos han utilizado para empoderarse aún más y extorsionar a los gobiernos y a los pueblos.
Para ayudar y salvar a los bancos causantes de la crisis se les han inyectado docenas de miles de millones en sus balances, se han cambiado las normas legales, se les ha avalado para que sigan haciendo operaciones de gran riesgo, y se les sigue permitiendo que utilicen el dinero que reciben de las autoridades públicas para volver a obtener beneficios sin que vuelvan a poner en marcha el mecanismo de financiación que necesita el mundo empresarial y los consumidores. Algunos se han nacionalizado pero dejando que los dirigieran los mismos dueños de antes. Se han cambiado las normas contables para permitir que los bancos oculten a sus clientes y a la sociedad el quebranto patrimonial (en muchas ocasiones intencionado) que han provocado con dinero de otros, para que nadie sepa que en realidad están tratando con bancos zombis a los que solo mantiene en pie la ocultación y los privilegios de los que ningún otro sujeto económico disfruta.
En España, el gobierno se ha rendido poniéndose a los pies de los banqueros, se ha hecho con verdadera nocturnidad política una ley para que la banca privada se haga con las cajas de ahorros y para que en poco tiempo desaparezca cualquier atisbo de interés social en el sistema financiero. Y hasta una institución del Estado como el Banco de España se convierte públicamente y sin ningún disimulo en el mascarón de proa de los intereses de la banca privada presionando al gobierno y acorralando hasta con modos inimaginables a dirigentes de cajas de ahorros, como muchos de ellos podrían contar si en esas instituciones públicas y en estos negocios hechos con dinero de todos los ciudadanos hubiera la mínima transparencia que cabría esperar de una democracia.
Mientras que se salva y ayuda con docenas de miles de millones dinero público a los bancos culpables de la crisis se deja que miles de familias que se han quedado sin empleo por su culpa pierdan también sus viviendas porque no pueden pagar unos pocos cientos de euros a bancos que obtienen beneficios multimillonarios.
Y todo ello, sin fondo, como vemos de nuevo en Irlanda y como veremos quizá dentro de poco en Portugal o quién sabe si en España en donde, a pesar de lo que se dice, los bancos, igualmente responsables de la situación de nuestra economía, han recibido ayudas de todo tipo en los últimos años.
El proceso que estamos viviendo pasará a la historia como el que permitió que los manifiestamente culpables de un descalabro económico quizá sin parangón no solo no hicieran frente a sus responsabilidades sino, además, para que aprovecharan las respuestas que las autoridades dieron al daño que provocaron para enriquecerse aún más y para aumentar su poder político e imponerlo sobre el conjunto de la sociedad.
La enseñanza de todo esto es que la economía no funciona como nos quieren hacer creer, como un subsistema aislado de la ideología, del poder y la política sino que es una parte más de los mecanismos políticos y de decisión. Nada de lo que ha ocurrido podría haber sucedido si la gente tuviera noticia de lo que han hecho y de lo que hacen los bancos son su dinero, si se conocieran sus negocios de blanqueo y las operaciones en los paraísos fiscales, si se supiera a quién financian y a quién le niegan financiación, si se impidiera que los bancos influyan en los medios de comunicación o en las fuentes del conocimiento, si se permitiera que los ciudadanos hablaran y debatieran abiertamente sobre lo que conviene a unos y otros y sobre lo que se puede dejar hacer y lo que no.
En lugar de permitir que eso suceda, los bancos se han convertido, a la par que en la principal fuente de alimentación de la economía especulativa que ahoga a los empresarios que quieren crear riqueza y a los ciudadanos normales y corrientes, en el sostén de los principales instrumentos de persuasión y manipulación orientados a convencer a la gente de que las medidas que se toman para que los banqueros y las grandes empresas ganen más dinero son inexcusables porque responden a una mecánica con lógicas propias y autónomas, como las de un reloj que se lleva al técnico para que repare el mal funcionamiento de alguna de sus piezas. Y, por tanto, sobre las que la ciudadanía no tiene por qué pronunciarse. Si nos dicen que para condenar los crímenes del gobierno de Marruecos hay que ser experto, ¡qué no habrá que ser entonces para criticar la política financiera del gobierno o de los bancos centrales, por muy evidente que sea el que benefician siempre a los mismos!
Gracias a la idea de que la economía es "cosa de expertos" y técnicos se va generando el clima de conformismo social sobre las políticas económicas que permite que se lleven a cabo sin grandes dificultades las medidas vergonzosas que se están aplicando.
El principal y hasta ahora exitoso empeño de banqueros y grandes patronales es el de producir el suficiente consenso para que nadie ponga en cuestión lo que a ellos les conviene. Eso es lo que les da la seguridad y convicción de la que Carlos Menem hacía gala en Argentina cuando permitía, como lo están permitiendo ahora los gobiernos europeos, que los bancos robaran a manos llenas a los ciudadanos: “pueden hacer mil marchas, mil huelgas, nada cambiará".
Es más o menos lo que ahora piensan y dicen en Europa, hasta que los ciudadanos se harten y hagan frente a esta infamia.
9 Noviembre 2010
Respetuosamente Señor Papa Joseph Alois Ratzinger:
Si llegara usted a hablar a miles de familias en vivo y a todo color, si se pusieran a modo los oídos y los ojos, si fuese verdad que lo escuchan... no sería, acaso, mala idea abordar los temas verdaderos, los del diario, los que se silencian o se esconden. No sería mala idea, ni mala oportunidad, aprovecharse de esas horas para sentar las bases de la verdad, ahuyentar las mentiras, las hipocresías y las degeneraciones que amenazan e infestan a las familias desde hace ya muchos, y decadentes, años. Si encuentra usted reunido a un conglomerado "defensor de la familia" así en abstracto y de manera a-crítica y conservadurista, diga que es urgente una transformación absoluta, un blanqueo de la historia negra y una revolución de la familia. Dígales que nadie se cree el cuento de la defensa de los valores familiares en sociedades basadas en el hurto, el saqueo y la explotación de los trabajadores campesinos y obreros. Sin ironías, sin burlas... que reine el respeto. Vea usted, aquí hay unas sugerencias (no pedidas)
Hay familias, millones de familias, que reproducen en su seno las relaciones obrero-patronales. Son familias atolondradas con la idea boba de que la familia es una "institución" una "célula" del sistema donde se incuban los formatos del poder, donde se entrena el autoritarismo y la mansedumbre impunemente, como si fuese un logro moral, donde los mandos son privilegio de "los mayores" cuyo merito, casi exclusivamente, radica en cumplir años. Olvidaron que son personas.
Creen que son una "institución" legalizada y santificada, que ya no son personas, camaradas, amigos... para volverse una abstracción jurídica que suprime la noción de lucha de clases, trabajo, solidaridad humana... creen, esas familias, que son un "micro clima" del poder donde las "leyes" se imponen dictatorialmente, donde no se elige los representantes, no se modifican los estatutos y nada se mueve. No pocos hacen el amor (perdón por el eufemismo) institucionalmente.
Muchas familias exhiben con toda impunidad su orgullo patriarcal. "Aquí mando yo" suele decirse al calor de infinidad de controversias... "mientras yo ponga el dinero de esta casa, yo mando"... el orden y el control del dinero como fuente privilegiada de gobierno doméstico. Hay millones de familias que reproducen conductas absolutamente odiosas, se sienten obligadas a estar unidas, por el hecho absurdo de la consanguinidad, se sienten obligados a prodigarse gestos de afecto por el hecho absurdo de llevar apellidos iguales... se sienten obligados a la "unidad" por el hecho desopilante de conservar las "tradiciones" burguesas. De la coincidencia solidaria para una vida digna de todos, la solidaridad social contra las diferencias económicas y las discriminaciones de todo tipo, no se habla. Parecería tema tabú de ciertas familias.
Hay familias donde el terrorismo paternal se expresa con golpes, humillaciones y persecución. Diurna y nocturna. Hay familias donde se practica la prostitución y el robo en todas las escalas y bajo todas sus modalidades. Hay familias donde se ejercita la violencia y la tortura sistemáticamente. Hay familias corruptas por definición, miserables y cínicas, que viven de explotar a los trabajadores, incluida la "servidumbre", contratan personas para limpiar, ordenar, vigilar y hasta para entretener a los nenes. A esos trabajadores se les paga mal, se los trata mal se los usa como campo de entrenamiento para donde es una mérito de clase maltratar a los pobres... y la familia entera aprende en su cotidianidad sagrada cómo se ejerce el autoritarismo contra los débiles. La balanza inclinada a favor del que tiene el palo y el dinero. ¿Es esta una linda escuela? ¿No? ¿Son estos unos lindos valores familiares?
Señor Papa: Hay familias de dictadores, torturadores, explotadores, defraudadores... hay familias de traidores, de saqueadores, de mercachifles, de mentirosos, de canallas, de usurpadores... familias que reproducen, de una generación a otra, la barbarie y la degeneración. ¿Quiere usted nombres? (Sálvense los homónimos salvables) Haga usted una crítica profunda. Denuncie cómo se traicionan los vínculos filiales, denuncie usted sin moralinas etéreas la cornamentación desaforada entre maridos y esposas, entre socios y colegas, denuncie usted la soledad, el abandono y los insultos. Denuncie la degradación y la drogadicción deprimentes y devastadoras en el seno mismo de las familias más infestadas por la hipocresía y la degeneración. Seguramente tendrá usted a la vista a muchas familias de esas, le besarán la mano, le pedirán su bendición y volverán a su rutina de falsedades y parasitismo, esta vez sintiéndose tocados por Dios, o su representante terráqueo.
Señor Papa: Haga usted una denuncia mundial y profunda, haga lo que debe hacer, diga que la familia en garras del capitalismo ha servido frecuentemente para desfondar la solidaridad humana, diga que la familia burguesa ha fracasado, que el mundo está como está, entre otras cosas, porque en las familias, intoxicadas con valores burgueses, se siembra y cultiva la miseria y la barbarie, que se trata de un gran fracaso político, que el concepto de familia burguesa es hoy por hoy una mentira descomunal, una maquinaria de consumo y consumismo, un formato de control ideológico represivo y una "institución" doctrinaria y enferma que frena todo desarrollo... que es capaz, casi únicamente, de reproducir degeneración e hijos. Sea señor Papa inclemente y agudo. No tolere que los vínculos solidarios entre humanos se formateen con palabrería y demagogia familiarista y burguesa. Permita que las familias aludidas interroguen su sinceridad y su honestidad, que lo hagan en público... verá qué espectáculo.
Dígales que hay posibilidades distintas para familias distintas, esta vez bajo el derecho legítimo de elegir. Dígales que hay formas de relación basadas en la honestidad emocional, sexual, política... dígales que, les guste o no, la historia pasara sobre los retrógrados y hará nacer formas nuevas de familia y de sociedad. Sin estado y sin propiedad privada. Si hay quien se escude en el pretexto de "la defensa de los valores de la familia", que sincere la realidad económica y moral de todas las familias. Pobres o ricas.
Señor Papa: Diga usted, por favor, a todos esos que lo escuchan, con pantallas carísimas y gastos descomunales, que ninguna "familia" puede andar feliz por la vida mientras la mayoría de las familias, en todo el mundo, vivan en la miseria, la persecución y el saqueo. Diga usted por favor, que nadie puede sentirse satisfecho en este planeta, mientras millones de familias viven bajo el bombardeo de los misiles, (como en Irak), o bajo el bombardeo ideológico (como el de las televisoras burguesas globalizadas), bajo el bombardeo represivo como en Oaxaca... bajo el bombardeo del hambre (por el saqueo de las materias primas)... ni bajo el bombardeo del hambre (por la explotación degenerada) que consecuentan muchos empresarios de familias prestigiosas y muchos políticos de familias adineradas. Dígales, no desaproveche la oportunidad, que no podemos estar orgullosos de esta civilización cuando su preocupación mayor es esconder a los muertos que genera su desigualdad y sus injusticias. Pregúnteles a Rita en Valencia, a Calderón en México... qué pasa con las víctimas de la guerra desalmada contra el proletariado. A ver con qué le salen, pegúnteles (de lejos) porque en un descuido le pintan la sotana de gris. Gris Rita, gris Valencia. De negro policía como en Oaxaca.
Señor Papa, no desperdicie la oportunidad, si lo escuchan todos los que "aman a la familia" como dicen, desde sus casas, aviones, automóviles, empresas, chambas... estarán dadas las condiciones objetivas y subjetivas para abordar La Verdad del presente, para que sea usted escuchado en serio. No les hable de cosas abstractas, no les hable de cosas extraterrestres, no se remita al pasado remoto de las memorias metafísicas, no se distraiga con la Sagrada Familia ni con Leonardo da Vinci. Valla el meollo, mire usted: " En los países en desarrollo, alrededor de las tres cuartas partes de las familias afectadas por la pobreza y el hambre crónica viven en el medio rural y sus medios de subsistencia dependen de manera directa o indirecta de la agricultura o la pesca" . Señor Papa: "Sólo en África, se estima que hay alrededor de 70 millones de tales familias de agricultores" . Digales señor Papa que los niños del mundo son hijos de todos: "El hambre y la malnutrición matan a seis millones de niños al año, una cifra equivalente a toda la población en edad preescolar de Japón, según alertó hoy la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de la ONU con motivo de la presentación de su último informe anual 'El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo"
Señor Papa: Dígales que la miseria no se arregla con limosnas. Que vivimos una parte cruenta y desgarradora de la lucha de clases. Que de nada (o poco) sirven las "Fundaciones Caritativas" ni las "ayudas humanitarias" organizadas con dispendio y ostentación como lavaderos de conciencias (y de dólares)... de nada sirve eso si no se derrota la explotación capitalista, el saqueo de materia prima y el trabajo a precios ridículos. Hágalo por las familias que, a estas horas, padecen las humillaciones más brutales en Atenco, México, en Guantanamo... Hágalo porque a estas horas miles de familias no logran sanar las heridas brutales desde que desaparecieron 30 mil personas en Argentina. Hágalo por los caídos en Faluya, por las familias mancilladas en Nueva Orleáns, por las familias enteras que emigran de África, por las familias hacinadas en los Ángeles, Houston, Chicago... la cuenta es inmensa y es horrorosa. Es una monstruosidad. Si usted no se atreve a decir las verdades cometerá un pecado universal y terminará siendo cómplice de la barbarie. Elija bien. Y si no escuchan... no se asombre. Acaso la burguesía sea una gran experta en fortalecer la sordera... y la ceguera. ¿No?
Respetuosamente
(no sin miedo a la acción represiva de algunos grupos nazifascistas que juran tener la protección del la Iglesia Católica) !Alto al rebrote nazifascista, muy "amante de la familia" (burguesa) en todo el mundo!
25 Octubre 2010
Los bancos y entidades financieras que causaron la crisis han logrado salir de ella reforzados, sin que se hayan puesto en cuestión sus privilegios y con mucho más poder económico y financiero gracias a que los gobiernos y los bancos centrales asumieron el principio de que eran demasiado grandes para caer.
Con ese criterio se han podido justificar las ayudas multimillonarias de todo tipo que se han puesto en sus manos a pesar de que así se ha dejado sin sancionar los comportamientos irresponsables, se incentiva que se vuelvan a dar y se hace a los grandes bancos más grandes aún, lo que hará que la próxima crisis que provoquen sea más dura y difícil de gobernar que esta.
Ni los gobiernos ni los bancos centrales ni los economistas liberales que imponen a la ciudadanía una constante disciplina en aras de lograr la eficiencia y, según dicen, la equidad (ahora nos indican que hay que reformar las pensiones para hacer que nuestro sistema sea "más justo") no han tenido problema alguno para saltarse esos objetivos cuando se ha tratado de ayudar a la banca.
Por el contrario, frente a los daños que han provocado los bancos a miles de personas al actuar con ocultación, con manifiesta irresponsabilidad y mala fe, las autoridades, por regla general, son mucho más ajenas y despreocupadas.
Con el fin de aumentar de cualquier manera el volumen de deuda, que es el negocio que proporciona beneficio y poder a los bancos, éstos han llevado a cabo en los últimos años una verdadera serie de tropelías ya bien conocidas que han sufrido principalmente los clientes más indefensos, de menor renta y con conocimientos e información sobre las prácticas bancarias. Los que, a diferencia de los bancos, parece que son demasiado pobres como para salvarlos.
En los dos últimos años se ha empezado a comprobar que docenas de miles de personas y pequeñas y medianas empresas han sido sencilla y llanamente engañados por los bancos que les ocultaban la letra pequeña de los contratos, que disimulaban los riesgos de los seguros que les vendían con otro nombre u ocultos en fórmulas incomprensibles y que, en suma, establecían condiciones leoninas en los préstamos o créditos que les ofrecían como si fueran un regalo de la providencia.
Las autoridades miraron entonces a otro lado y les dejaron hacer y ahora que cientos de miles de personas han perdido sus viviendas o se enfrentan a obligaciones de pago de las que nunca fueron advertidas, siguen disimulando y protegiendo a los privilegiados causantes de todos estos abusos.
Las organizaciones de defensa de los consumidores calculan que alrededor de 300.000 familias españolas han perdido su vivienda en los últimos tres años. Y no se puede alegar que se trata solo del efecto de una simple falta de pago. Detrás de ello hay, como acabo de señalar, condiciones leoninas, daciones fraudulentas, información oculta y tasaciones de viviendas hechas por una de las partes con manifiesta falta de veracidad y respeto a las condiciones del mercado que tanto pregonan los bancos y los liberales que callan ante todo esto.
El número de familias a las que se les han cortado el suministro de servicios básicos como la luz o el agua es incalculable, pero basta hablar con las organizaciones civiles que atienden estos problemas para comprobar que son también docenas de miles.
No es exagerado afirmar que solo los afectados por la estafa bancaria en torno a los swaps, los seguros aparentemente dirigidos para proteger a los prestatarios de las subidas de los tipos pueden ser en toda España alrededor de 100.000.
El sistema bancario español, el de más altos beneficios de Europa y el de costes de utilización para la clientela más elevados, es la fuente de un sin fin de irregularidades y de injusticias que pueden llevar a cabo con la mayor alevosía e impunidad.
Es verdaderamente incomprensible que los partidos políticos, los sindicatos y las organizaciones y movimientos sociales no pongan en primer plano todo este tipo de conductas para evitar la transferencia ilegítima de renta de las personas y empresas a la banca que llevan consigo.
No creo que haya otro país en el mundo en donde el pueblo tenga más defensores que en España pero, a pesar de ello, ninguno ha levantado su voz de una manera contundente frente a un problema que hubiera requerido su actuación mancomunada y radical pues se viene produciendo de forma alevosa, a plena luz del día y con consecuencias dramáticas, creo que se puede decir sin exagerar, para millones de personas y familias enteras.
Ni siquiera es posible confiar en España en que la administración de justicia haga honor a su nombre y ponga orden en todo ello, pues en docenas de sentencias ha resultado evidente que las atenciones de todo tipo que los bancos tienen con muchos magistrados y jueces no caen en saco rato.
Las prácticas bancarias dominantes, las que han dado lugar a la crisis y las que se siguen llevando a cabo, constituyen un mal social que hay que erradicar. A ningún otro tipo de ciudadanos se le permitiría hacer lo que hacen los bancos (y junto a ellos las grandes empresas de servicios).
Para ponerle coto al abuso bancario generalizado habría que reclamar firmemente de los poderes públicos que adoptaran algunas medidas urgentes e imprescindibles:
Investigar con auténtica independencia las prácticas bancarias en España, concretando la naturaleza y efectos reales de cada una de ellas para depurar las responsabilidades de cada entidad.
Extender esa investigación al comportamiento del Banco de España que, en lugar de haber impedido la opacidad, el abuso, las cláusulas leoninas y el engaño ha optado generalmente por el silencio o por la explícita complicidad con la banca. No se puede entender que se haya llegado a producir un daño y un engaño tan extendido y tan rentable para la banca sin la colaboración de la máxima autoridad bancaria.
Conocer con exactitud las personas que han sufrido malas prácticas bancarias y cuantificar el daño que les han producido para hacer que los bancos asuman las consecuencias el daño provocado.
Revisar todos y cada uno de los procedimientos de desahucio o dación que se hayan producido, con especial atención a las condiciones de suscripción de los créditos y a las tasaciones realizadas.
Promulgación de las normas y creación de los fondos necesarios para garantizar la devolución de las viviendas a las personas de renta baja que la hayan perdido por razones de disminución de ingresos y para evitar que esto se produzca en el futuro.
Actuar en el mismo sentido respecto a las familias que no disponen de acceso a los servicios básicos por falta de pago como consecuencia de pérdidas imprevistas de ingresos.
Creación de una jurisdicción especial para perseguir los abusos bancarios y promover ante las instituciones europeas el establecimiento de un código ético de inexcusable cumplimiento por parte de todas las entidades financieras.
El daño que ha generado el sistema bancario español en los últimos años y que se traduce ahora en auténticos dramas para cientos de miles de familias y en una losa pesada para el conjunto de la economía no es un asunto menor, ni siquiera algo que solo tenga que ver con la exigencia elemental de que cualquier persona o institución que lo produzca debe resarcirlo. La cuestión principal estriba en que el mantenimiento del poder tan desmesurado que tiene la banca y los privilegios de los que goza para ganar dinero como y en la cantidad que quiera son verdadera y materialmente incompatibles con una sociedad democrática y segura.
13 Agosto 2010
"Un banco es un atraco al revés, de dentro afuera, en el que en lugar de quitarte los ladrones el dinero, vas tú a dárselo, y en el que la policía no los persigue, sino que los defiende. O sea, que si te preguntan en un examen a qué distancia está la realidad de un banco, responde que a años luz, y sacarás sobresaliente en economía", dice esta mañana Juan Urbano, mientras saca 20 euros de un cajero automático y, a continuación, hace lo que hacemos la mayor parte de las personas en ese caso, que es quedarse mirando el recibo como las vacas miran pasar el tren, y no poder creérselo: ¿día 11 y ya solo me queda esto? Y después maldice la comisión que le ha cobrado la entidad a la que le ha metido la tarjeta, que no es la suya, porque no había ninguna en los alrededores, es tarde y necesita dinero para volver a casa: tres euros.
O sea, que no hace falta ser Einstein, que por otra parte es el sabio que dijo que el problema del hombre moderno es que cada día sabemos más y entendemos menos, para darse cuenta de que Juan Urbano tiene toda la razón del mundo: el banco de la esquina ya es otro planeta, en el que la única ley es la ley del embudo y donde todo se mira con lupa a la hora de dar y con telescopio a la hora de recibir. Por eso te secuestran tres euros por sacar 20 de un cajero, te cobran dos por hacer tú mismo una transferencia a través de internet, otros tantos por ingresar un cheque, 14 o 15 por abrir una cuenta y otro millón de cosas que todo el mundo sabe.
No me digan que no es inexplicable que el mismo Ayuntamiento de Madrid, al que no le tiembla la mano si se trata de ponerle tasas de basura y otros mil impuestos a los ciudadanos, sea tan prudente a la hora de ponérselos a los bancos. Hay que oír para creer, en este caso al concejal de Hacienda, que nos hace pagar a todos por el espacio público que consumen nuestras casas o nuestros coches, pero no quiere cobrarle a las entidades financieras por el que ocupan sus cajeros automáticos. Dice que eso daría lugar a un litigio muy caro, pese a que esa tasa está avalada por una sentencia del Tribunal Supremo, de febrero de 2009, y como en su partido todos corean el mismo discurso, tal vez porque llevan la repetición en las siglas, una pe el eco de otra pe, le echa la culpa al Gobierno, "que arreglaría el problema si modifica la ley, para permitir a los Ayuntamientos que suban o bajen la tarifa local del impuesto de actividades económicas que se cobra al sector financiero, que supondría que las entidades bancarias pasarían de pagar 30 millones de euros a 90". Y luego añade que esa ley no se modifica desde 1996, olvidando sin duda que ese año empezaron a gobernar ellos, y que lo hicieron hasta el 2004. ¿En ese tiempo no pudieron hacer lo que ahora piden, según Juan Urbano y yo con buen criterio, que hagan sus sucesores?
Mucho nos tememos los dos que aquí va a pasar lo de siempre, y por tanto esta volverá a ser la historia del asno de Buridán, que murió de inanición porque no fue capaz de decidirse entre la hierba que tenía a su izquierda y el agua que tenía a su derecha. Es decir, que como unos no cambian esa Ley de Haciendas Locales, los otros no aplicarán esa tasa, que dependiendo de la fórmula que se utilizase llevaría a la caja fuerte del Ayuntamiento entre un millón y medio y siete millones de euros. Lo que les va a costar recaudar eso mismo a base de ponernos multas por ir a más de 50 en un túnel, que es lo que ahora hacen. "El loro se está quedando sin chocolate, pero el pavo real tiene la cola más abierta que nunca", sentencia Juan Urbano, y a mí me parece que está clarísimo lo que quiere decir.
13 Agosto 2010
Este verano ha sido largo y caliente en el norte de España, el verde casi idílico de los valles asturianos se ha tornado mustio y los paisanos suspiran mirando al cielo en busca de las nubes que necesariamente han de traer la tormenta.
Hace ya muchos años, en casa del general Omar Torrijos, en Panamá, tuve el privilegio de conocer a Graham Greene y, en una tarde de tormenta tropical, me acerqué hasta la hamaca en la que el gran escritor bebía whisky con ademanes sacramentales. Tras compartir una media hora de silencio, me preguntó si quería saber en qué estaba pensando. Mi respuesta fue un sí rotundo, y el gran escritor me contó que tenía la frase final de una novela, pero nada más que la frase final, del resto del argumento no tenía ni la menor idea. La frase rezaba: “Y en eso llegó la tormenta”.
Nunca más volví a estar cerca de Graham Greene. Omar Torrijos murió en un extraño accidente urdido por la CIA que permitió a un sátrapa de apellido Noriega hacerse con el poder en Panamá y de paso facilitar una invasión norteamericana, y otros dos presentes en aquella tarde memorable tampoco están en este mundo: Hugo Spadafora perdió la vida en otro curioso accidente aéreo, y a Chuchú Martínez, la mano derecha de Torrijos, le falló su noble corazón de panameño, pero esa frase permanece en mi cabeza y suena con el timbre de voz susurrante de Graham Greene: “Y en eso llegó la tormenta”.
Cuando la canícula se hace insoportable, cuando el aire ahoga, cuando el cielo amenaza con pegarnos al suelo, entonces deseamos la tormenta salvadora, y desde hace ya varios años en España miramos al cielo buscando las señales de esa tormenta que tiene como misión hacer respirable el aire ciudadano, el aire calentado y envilecido por el odio de la derecha que ha reemplazado a los argumentos, a la posibilidad de discrepancia, al urgente diálogo civilizado.
Son muy pocos los países en los que el odio de la derecha ha llevado a situaciones tan grotescas como las que hemos presenciado en España. Desde el intento de sacar rédito político a la tragedia del 11-M, hasta buscar el enfrentamiento social mediante los mensajes apocalípticos que se sucedieron tras la aprobación de leyes como la que legaliza las uniones entre personas del mismo sexo, la Ley de Memoria Histórica, la que entrega una educación para la ciudadanía, o la que amplía un derecho tal elemental como es el de permitir que las mujeres decidan sobre su propio cuerpo, el lenguaje callejero de la derecha española ha sido de un odio virulento, de un odio que ha calentado la atmósfera hasta hacerla irrespirable.
Hemos presenciado el espectáculo de una Iglesia sedienta de volver a los tiempos del nacional catolicismo, llamando a defender a la familia, pero sin decir una palabra acerca de los miles de casos de abusos de menores perpetrados por sujetos de sotana y rosario. Hemos visto como el líder de la derecha abría las puertas a la más pura xenofobia proponiendo un contrato mediante el cual los extranjeros se comprometían a respetar las costumbres españolas, pero sin indicar ninguna. Hemos visto como, en lugar de proponer ideas, se festeja la subida monstruosa del paro como un éxito de la labor opositora.
Hace unos días tomé un taxi en Madrid y, aunque por regla de salud no converso con los taxistas, no pude evitar que me salpicara con sus babas de odio. El hombre sugería una intervención de la legión en Catalunya para poner en su lugar a esos cabrones, porque la prohibición de las corridas de toros era una ofensa a España, a los españoles, y sobre todo a él mismo, quintaesencia de la españolidad. Le pregunté si no sabía que los canarios habían hecho lo mismo el año 91, y su respuesta fue: los canarios, esos no son españoles, son africanos.
Días más tarde en mi pescadería de Gijón una anciana vaticinaba que lo de los catalanes prohibiendo los toros era el primer paso y que el siguiente era la quema de iglesias o la obligación de abortar. Su rebequita de ganchillo destilaba odio. Luego, en la fila frente a la caja de un supermercado, un asturiano y español de pura cepa indicó mi ramo de albahaca plastificada y exclamó: cómo no van a subir los precios si traen cosas que comen los extranjeros y de lo de siempre no se encuentra nada. Le indiqué que la albahaca era andaluza y su respuesta fue: si no te gusta lo de aquí, por qué no te largas a Barcelona o al país vasco que es donde os sentís a gusto.
Alguien puede alegar que las opiniones de ese taxista legionario, de la ancianita temerosa de abortos por decreto y del analfabeto gastronómico son excepciones, y tiene razón. Pero son excepciones que confirman una regla peligrosa pues el lenguaje del odio, el discurso del odio de la derecha española, va dirigido precisamente a esos minusválidos intelectuales cuyo patrimonio cultural se limita a una torpe idea la patria como hábitat, y a la religión como elemento autoafirmador de su ignorancia.
Y mientras tanto sigo esperando la tormenta. Una tormenta de ideas, pero progresistas, de izquierda, cargadas de humanidad e inteligencia, porque al odio desatado por la derecha sólo podemos responder desde la inteligencia social, desde la sensibilidad social.
Cuando llegue ese momento pensaré en el viejo Graham Greene con su vaso de whisky en la mano y susurrando: “y en eso llegó la tormenta”.
Luis Sepúlveda es escritor. Autor de ‘La sombra de lo que fuimos’
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11 Agosto 2010
“No siempre se han de decir todas las verdades, sino
sólo aquellas que producen algún fruto”
B. Pascal
“No podíamos pensar que el futuro sería esto, decían
--casi-- unos versos de Benedetti”
Haro Tecglen
Exponíamos ha poco por qué vemos a España como arquetipo del esperpento. Tomen lo que sigue, si leerlo les pluguiera, de resopón ad hoc. ¡Querido país!, este nuestro, prácticamente sin Ilustración (en su lugar, gritaba el pueblo “¡Vivan las caenas!”, las del infame Fernando VII, pateando sobre el santo y seña liberal “¡Viva la Pepa!” o Constitución de San José de 1.812); sin revoluciones burguesas (excepto la tardía y traicionada del 68, y la fusilada de la II República); sin clases medias en el siglo XIX (como sí hubo en Francia, Alemania, Inglaterra); sin separación total Iglesia/Estado cual en la católica Francia... y, a día de hoy, único país de Europa con absoluta impunidad de la barbarie fascista. Incluso con un destacado ministro de Franco, firmante solidario de sentencias de muerte, de senador y presidente insigne de un Partido que se supone democrático (el Presidente “de honor” es su digital sucesor Aznar, que no vean lo que escribía contra la democracia cuando era funcionario de Hacienda en Logroño). Por lo demás, el honor --decía Aldous Huxley-- “se parece a las faldas de las mujeres. Se lleva largo o corto, ancho o estrecho, con enaguas o sin bragas”.
De un partido, añadimos, especializado en marear la perdiz; que, tras incendiar cuanto ha podido el tema del Estatut catalán (del que rechazaba puntos importantes que sí le habían parecido bien en otras Comunidades Autónomas), anda ahora encogidico como un pecado mortal para no molestar a CiU, a cuyo tanganillo se encomiendan para lograr el poder, y no es cosa de volver a gritar “¡Pujol, enano, habla castellano!” y haber luego de jurar que parlan catalán en el tálamo. Pues rige aquí la doctrina Mourinho: carece de valor jugar bien o mal, sólo importa ganar. ¿Tratará el PP de fichar a Mourinho? ¿Y puede darse una nación cultural y política, pero no jurídica? ¿Durante cuánto tiempo, si ya en Sentencia de octubre del 93 el Tribunal Constitucional alemán definía a la Unión Europea como “confederación de Estados democráticos”, y hoy el PP va facilitando el guión a los independentistas? Una guinda aún (más esperpento): tenemos un Estado en muchos aspectos federal, mas la Constitución se guarda bien de considerarlo tal, llenándose la boca de “Nación española” desde su primera línea.
La cuestión básica de este grave asunto es que España está “sin acabar” desde el Conde-Duque de Olivares y la imposición, luego, a cargo del primer Borbón --por derecho de victoria sobre media España-- del modelo centralista francés, opuesto a mil años de tradición y hondas huellas acá: de Reconquista, Reyes Católicos y cinco Reyes Austria. Y, cuando la II República empezaba a resolver el problema, la asaltó y apioló el monipodio de militares africanistas, terratenientes explotadores, obispos poco evangélicos y contrabandistas como Juan March, más la carne de cañón extranjera de moros y legionarios y los aviones y cañones de Mussolini y Hitler. ¿Conocen ustedes otro golpe de estado triunfador gracias a Duce y Führer cuyos autores lleven tres cuartos de siglo subidos en el machito, ellos y sus descendientes; donde los magistrados de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo (prevaricando, en el análisis jurídico de uno) siguen defendiendo la validez de los homicidas consejos de guerra franquistas con el argumento de que ”aplicaron las leyes vigentes”? (A su concepto del Derecho quizá cabría aplicarle lo de Huxley sobre el honor).
Por ende, durante la dictadura militarista-fascistoide-clericaliana-bonapartista, a falta de poderes democráticos clásicos y legítimos hubo otros omnipotentes como el genocida “poder desaparecedor” (tras el tiro en la nuca). Mas Lo gravísimo es que éste continúa flamante, con más de cien mil ciudadanos “desaparecidos” y asesinados, lo cual significa otros tantos delitos permanentes. Y que gran mayoría de jueces se llaman andana sobre la materia. Así que, si un juez tira de la manta (Garzón), dejando trasero al aire a tantos otros (prescindiendo de si don Baltasar aspirase a presidente de la III República, que uno sospecha que quien de verdad aspira es “Ánsar” y a lo mejor hasta lo habló con Bush, albarcas sobre la mesa), al haber Garzón obedecido al Art. 6 y el 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, el 10.2 de la Constitución (sobre Tratados y Acuerdos internacionales ratificados por España), el 131.4 del Código Penal, etcétera --que, en resumen, vedan la aplicación de la Ley de Amnistía de 15/10/77 a los imprescriptibles delitos de lesa humanidad-- parece haberse generado una conspiración-contra-Garzón para que el pacto político de Democracia y franquismo (suscrito bajo trágalas y coacción de éste, con el Ejército del caudillo vigilando) siga prevaleciendo espuriamente sobre todas las normas jurídicas de alto rango citadas, incluida la Constitución. Conspiración de alto copete para disuadir, cortar las alas, escarmentar en cabeza ajena a cualquier potencial investigador judicial de los crímenes contra la humanidad de la dictadura. Verde y con asas, alcarraza. Lo más triste quizá es ser el hazmerreír jurídico y moral del mundo, después de haber perseguido tantos delitos de lesa humanidad lejos de España.
Por si no me explicara bien, permitan un ejemplo, entre cien posibles, de los dobles “juegos”: ¿recuerdan la que armaron contra Garzón por pedir certificación a los Registros Civiles de la defunción de Franco, Mola, Queipo, Yagüe, Vigón, etc (en auto de 16/10/08)?. Pues el magistrado de Valencia Sr. Ceres (quien, junto al ídem Sr. De la Rúa trató de exculpar al presidente Camps por el asunto “de los trajes” en agosto de 2.009, lo que fue impedido unánimemente por el Tribunal Supremo), el Sr. Ceres, decimos, pidió que le certificaran ser Camps Presidente de la Generalitat Valenciana, sin que nadie arremetiera contra él (aunque se pueda pensar que era por dilatar el procedimiento, para que lleguen antes las Elecciones autonómicas que el eventual banquillo).
Mala cosa, en suma, los enjuagues entre Derecho y Política. Mas hablemos, por terminar, una miaja de ésta, a vuelapluma. ¡Qué hombre de suerte es ZP: tener de oponente máximo, en momentos tan difíciles, a Don Mariano el Leve! (FG también la tuvo, le tocó Fraga durante mucho tiempo). Aunque es verosímil que los candidatos a las Generales no sean Zapatero ni Rajoy. Buena parte del PP teme que, si la situación económica mejora algo y el PSOE pone a Rubalcaba o Pepiño, verbigracia, Rajoy pierda por tercera vez, emulando a San Pedro. Así que rabian pidiendo Elecciones ya, pues su mejor baza es la crisis económica. Y han tenido que aguantar el alegrón de la ciudadanía por que España ganó el Mundial de fútbol. Y encima se viene a veranear acá la familia Obama, ¡qué mala suerte!
Así que gerifaltes y carguetes del PP cuentan a sus bases que la única conjura es contra el Partido (conjura de fiscales, policías especialistas en delincuencia dineraria, funcionarios de Hacienda, interventores del Estado, incluso jueces). Y toca a los cargos públicos ser más leales al Partido que a los ciudadanos. Oigan al Conseller valenciano R. Blasco --ex PC m-l, ex Conseller del PSOE valentino, y hoy hombre fuerte del Gobierno de Camps-- decir que éste debe ser Presidente aunque la Justicia le condenase por cohecho o soborno (y demás posibles delitos que están asomando la orejilla: prevaricación, financiación ilegal del Partido, delito electoral...). Camps, temo, acabará más abandonado que don Manuel Azaña. De momento, ni Rajoy ni Cospedal ni González Pons ni Trillo, ni... se hacen una foto con él, y tampoco se le proclama candidato a la Generalitat.
Mientras, el buen Rajoy juega a que la crisis económica le gane las Elecciones, y se abstiene de criticar la corrupción (por cierto, me parece que el Rey también lo omite). Así que Mariano no hace propuestas. Encima, el antes hacedor de trascendentes leyes sociales ZP le pisa el discurso, tomando medidas económicas a lo Cameron, Merkel o Berlusconi. Lo que permite a Dª Cospedal asegurar que el PP es el partido de los trabajadores (más esperpento). ¿Será, en fin, que “lo decisivo no se puede organizar democráticamente”, como sostiene el obispo ultra Kurt Krenn (tan comprensivo con la pederastia)? ¿Es la mentira básica en la vida política, en la amorosa con frecuencia, en la social? Lean a Javier de Lucas en el importante libro “¿Es conveniente engañar al pueblo?”, del Centro de Estudios Constitucionales.
¿El pueblo?: les animo a ver la estupenda película de hace un par de años “Frost/Nixon”, particularmente cuando ese ignominioso ex Presidente USA se derrumba. O lean a Louis Blanc: “El pueblo despertó asustado con el ruido de pasiones que no eran las suyas”. (Con esta frase presentaba el sabio cínico Mitterrand su obra contra De Gaulle “El golpe de estado permanente”).
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