Categoría: El problema del agua en España
4 Abril 2007
Como suele ser habitual, durante estos últimos días se han prodigado las interpretaciones simplistas que relacionan las inundaciones de la cuenca del Ebro con las penurias de agua en el Sureste de España.
Se transmite reiteradamente la idea de que si el trasvase del Ebro hubiera estado construido, el agua que en pocos días se ha “perdido en el mar” habría podido cubrir los 600 hectómetros cúbicos que se pretendía trasvasar desde este río al Júcar y al Segura. Estas afirmaciones responden a una aparente evidencia, pero están equivocadas.
1. En primer lugar es necesario combatir la idea de que el “agua se pierde en el mar”. Por el contrario, el que los ríos lleven agua en su desembocadura no es algo que debamos lamentar sino la expresión de una dinámica natural socialmente beneficiosa. Antes de llegar a su desembocadura el agua de las avenidas ha contribuido a lavar suelos, reconstruir cauces, alimentar bosques de ribera, fertilizar márgenes, recargar acuíferos aluviales, mantener deltas y, finalmente, aportar nutrientes a las aguas litorales. Todas estas son funciones que la actual gestión del agua esta obligada a valorar y respetar.
2. Es impensable aumentar el sistema de embalses hasta hacer desaparecer las avenidas: en el curso medio y bajo de muchos de los ríos que aportan agua al Ebro ya no es ni aconsejable ni posible seguir construyendo embalses. El objetivo de hacer desaparecer un proceso natural, como es el brusco aumento del caudal de un río por deshielo y lluvias intensas, es inadecuado económica y ecológicamente. Generalmente, es más inteligente aprender a convivir y adaptarse a la realidad de unas avenidas periódicas.
3. La mayor parte de los daños ocasionados por las inundaciones son consecuencia en muchas ocasiones de una distribución inadecuada de los usos del suelo. La clave, para evitar los daños derivados de las crecidas, está en aplicar políticas de ordenación del territorio que recuperen las riberas y devuelvan espacios de inundación a los ríos, en cuyas márgenes las actividades deben tender a ser compatibles con inundaciones periódicas. Decir que con embalses y más presas no habría inundaciones es simplemente hacer demagogia.
4. Se compara el caudal de avenida con el trasvase, pero no se explica cómo se puede trasvasar un caudal de 3.000 metros cúbicos segundo por un canal (ya de grandes dimensiones) diseñado para transportar 50 metros cúbicos. No se distingue entre caudal de avenida (alto y de corta duración) y caudal regulado (el caudal constante que requiere el trasvase). Los 600 hectómetros cúbicos de la avenida en ningún caso se hubieran podido trasvasar a otro lugar fuera del Ebro. No hay obra humana capaz de canalizar ese volumen en dos semanas y, de haberla, sería un disparate faraónico sin sentido. Decir lo contrario es igual que si, con ocasión de las próximas gotas frías en el Mediterráneo, se afirmara que en el Levante las sequías se podrían solucionar almacenando las aguas de las inundaciones que éstas producen.
Miércoles, 04 de Abril de 2007 14:17.
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4 Abril 2007
Cada vez que se acerca una cita electoral, en Valencia y Murcia esgrimen el trasvase del Ebro como auténtico banderín de enganche ante un pueblo pretendidamente sediento y marginado. La demagogia ha alcanzado tal nivel que a pesar de ser dos de las comunidades que más crecen se siguen reclamando los caudales del norte y abogando por el PHN como gran elemento de desarrollo. Esto es especialmente grave en Murcia, cuando ayer el INE la presentó como la comunidad que más ha crecido en España en el periodo 2000-2006, y en particular el año pasado. ¿Sin agua? No, pues una de las causas del crecimiento es el importante influjo que generan en la economía las desaladoras y las plantas de cogeneración asociadas. Es decir, la solución que se puso encima de la mesa para aliviar los problemas más graves de una comunidad con necesidades hídricas que nadie niega.
Ocurre además que las imágenes de un Ebro crecido, como ocurre estos días, alientan a un Gobierno carente de otras ideas a dibujar a Aragón como territorio insolidario. Y debe quedar claro que esta acusación directa o velada es infundada. Como otras comunidades que sienten muy cerca a Valencia y Murcia, Aragón aboga porque se solucionen los problemas de suministro, pero sin hipotecar recursos de los que pueden beneficiarse quienes los tienen más cerca y que ante la falta de inversiones públicas no han podido hacerlo.
Fuente
Los remedios del señor Camps
Con el Ebro crecido, era inevitable que el presidente valenciano, Francisco Camps, mostrara su analfabatismo hidrológico. Ha dicho literalmente que un trasvase solucionaría los problemas que causan las avenidas del río. Y se ha quedado tan ancho. Ante semejante frivolidad (o más bien estupidez), habría que recordarle al actual líder del PP levantino que las crecidas del Ebro son un fenómeno cada vez más raro y que no se prolonga mucho en el tiempo. ¿Cómo extraer del caudal en esos momentos un gran volumen de agua? ¿Qué sección deberían tener las conducciones del trasvase para aprovechar los pocos días de súbita abundancia? ¿Y de qué serviría captar el agua en la Ribera Baja si los desbordamientos se están produciendo mucho antes, en Navarra y Aragón? ¿Dónde se guardaría lo trasvasado?... Y sobre todo: ¿Por qué no se aplica el cuento Camps y almacena el agua que cae sobre su comunidad en cada gota fría?
Fuente
La lluvia no evita que el Govern apruebe el decreto antisequía
• Las restricciones se aplicarán en los regadíos a partir de mediados de mes
•Si no llueve hasta pasado el verano, se limitará el agua de boca en invierno
Como un sorbo de agua para un soldado inglés del Octavo Ejército que llevara seis meses de travesía por el desierto. Ese es el efecto que han tenido las lluvias caídas desde el sábado en el sistema hídrico catalán, en concreto, en las cuencas internas que abastecen a más del 80% de la población catalana. El resto, servido por el Ebro, es otro cantar. De hecho, harían falta varias semanas de lluvias como las registradas en estos cuatro días para olvidarse de las restricciones de agua. En espera de ese improbable diluvio, el Govern aprobó ayer, según lo previsto, el decreto de sequía. El texto entrará en vigor la próxima semana.
Tras seis meses de sequía prolongada, toda precipitación es bienvenida aunque, como en este caso, se haya concentrado en las comarcas del litoral y prelitoral, por lo que las lluvias apenas han contribuido al aumento del caudal de los ríos. Eso hace que las reservas de los embalses estén al 40,6% de su capacidad, cuando hace un año eran del 77,8%.
INCREMENTO ESCASO
En el sistema Ter-Llobregat, que aporta agua a la región metropolitana de Barcelona, el total embalsado en sus cinco pantanos (Sau, Susqueda, La Baells, la Llosa del Cavall y Sant Ponç) se incrementó en 2,16 hectómetros cúbicos ente el lunes y el martes, alcanzando los 247,1. El decreto aprobado ayer prevé un umbral de entrada en estado de excepcionalidad, para el Ter-Llobregat, en el momento en que baje de 270 hectómetros cúbicos, a 30 de abril. Es decir, a fecha de ayer, se estaba 22,9 hectómetros cúbicos por debajo de ese umbral. Tendría que llover, por tanto, 10 veces lo llovido desde el sábado. Un diluvio de 40 días continuados, como cuando el Arca de Noé.
Más allá de las repercusiones directas de las precipitaciones en el nivel de los embalses, en donde sí resultará beneficiosa el agua caída es en el sector agrícola, pues durante al menos unos días la demanda de agua para el regadío se relajará.
Las primeras medidas restrictivas podrían aplicarse ya a mediados de mes. La Agència Catalana de l'Aigua, la empresa pública que controla el sistema hídrico, publicará cada 15 días el estado de las reservas. Lógicamente, dichas medidas podrían verse retrasadas en función de cómo evolucione el tiempo.
AHORRO DE AGUA
Las medidas previstas en el decreto --la reducción del 15% del suministro para regadíos y la anulación de la apertura de los embalses para uso exclusivo hidroléctrico-- permitirán ahorrar 32 hectómetros cúbicos en el sistema Ter-Llobregat y 17 en La Muga. Según afirmó ayer el conseller de Media Ambient i Habitatge, Francesc Baltasar, si se cumplen bien las fases de excepcionalidad, es decir, la prealerta y la excepcionalidad I y II, Catalunya pasará el año sin llegar a la fase de emergencia --que afecta al suministro de agua de boca--, mientras que si no lloviera más hasta después del verano, las restricciones en el uso de agua de boca llegarían "pasado el otoño". Medi Ambient cifra en un 5% las posibilidades de restricción para el consumo humano.
Para hacer frente a la sequía, y por lo que pudiera pasar, el Govern ha previsto ayudas para aquellas poblaciones que requieran del abastecimiento de agua potable en camiones cisterna.
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5 Diciembre 2005
29 Noviembre 2005
El programa A.G.U.A. versus el trasvase del Ebro
1. Más agua: 1.063 hectómetros cúbicos de agua, frente a los 1.048 hectómetros cúbicos del trasvase.
2. Más calidad: la contaminación del embalse de Flix pone de manifiesto los problemas de calidad del agua del Ebro en su tramo inferior, que es de dónde partiría el trasvase. El agua procedente de las desalinizadoras tiene una calidad óptima.
3. Más barato: 3.900 millones de euros del programa A.G.U.A., frente a los 4.200 millones de euros del trasvase.
4. Menos consumo de electricidad: 2.484 GWh del programa A.G.U.A., frente a 3.423 GWh del trasvase del Ebro.
5. Menos emisiones: 998.000 toneladas de CO2 de A.G.U.A., incluido el bombeo (el 0,2% de las emisiones españolas de gases de invernadero), mientras que el trasvase emitiría 1.376.000 toneladas, sin utilizar energías renovables en ambas alternativas y con el mix de generación eléctrica actual.
6. Menos ocupación de espacio: 2.252 hectáreas en el caso del trasvase, mientras que las desalinizadoras afectan apenas a 55,89 hectáreas
7. Menor impacto ambiental: con la tecnología actual de difusores y emisarios, la salmuera no tiene prácticamente ningún impacto ambiental sobre las fanerógamas marinas (Posidonia oceanica) y, en general, sobre el Mediterráneo. El movimiento de tierras de las desalinizadoras previstas asciende a 482.517 metros cúbicos, frente a 28,5 millones de metros cúbicos del trasvase. El trasvase del Ebro habría tenido igualmente un gran impacto sobre numerosos espacios protegidos.
8. El agua llegará antes, y ya en el año 2007 se producirán las primeras aportaciones importantes.
9. Sin conflictos entre Comunidades Autónomas.
10. Mayor seguridad, al no sufrir las variaciones del ciclo hidrológico y el impacto del cambio climático sobre el trasvase.
11. El programa A.G.U.A. concede mayor prioridad al ahorro, a la eficiencia y a la gestión sostenible de la demanda que el PHN.
12. Adaptación a la legislación de la Unión Europea, y muy especialmente a la Directiva Marco 2000/60.
Referencias
*Rico Amorós, Antonio M.; Olcina Cantos, Jorge; Paños Callado, Vicente; Baños Castiñeira, Carlos. Depuración, desalinización y reutilización de aguas en España (estudio regional). Barcelona: Oikos-Tau, 1998. *II Congreso Nacional Aedyr. La Desalinización y Reutilización del Siglo XXI. Alicante, 21-22 de noviembre de 2001.[En CD-Rom] * López Geta, J.A.; Mejías Moreno, M.. Las aguas salobres. Una alternativa al abastecimiento en regiones semiáridas. Los acuíferos costeros y las desalinizadoras. Almería, 2000. http://www.igme.es/internet/web_aguas/igme/publica/art_2linea_5.htm *Ministerio de Medio Ambiente, Programa A.G.U.A. (Actuaciones para la Gestión y Utilización del Agua). Madrid, 2004. www.mma.es *Ministerio de Medio Ambiente, “Memoria ambiental comparativa entre las actuaciones urgentes en las cuencas del mediterráneo y la alternativa al proyecto de transferencias autorizadas por el articulo 13 de la ley 10/2001, de 5 de julio, del plan hidrológico nacional. Madrid, 2004. *Libro Blanco del Agua. Ministerio de Medio Ambiente, Madrid, 2000.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch
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29 Noviembre 2005
Golf + urbanizaciones = trasvase del Ebro
Un campo de golf de 18 hoyos necesita entre 45 y 80 hectáreas. Cuando el campo de golf se asocia a una urbanización residencial, el consumo de agua para el llenado de piscinas privadas y el riego de jardines particulares se dispara, algo especialmente grave en una zona tan árida como el sureste peninsular. Y dado el elevado consumo de suelo, se suelen ubicar en zonas naturales escasamente urbanizadas o en zonas agrícolas. De hecho, los regantes son sólo una excusa, y la carne de cañón para las manifestaciones en Murcia o Alicante. Quedaría más feo una manifestación de promotores y especuladores en sus automóviles de lujo, con Camps, Valcárcel y Mariano en la cabeza, Buitrago de cronista oficial, y con pancartas que rezasen “Agua para Todos los Campos de Golf”. Los campos de golf van asociados generalmente a operaciones inmobiliarias, que son las que les dan su rentabilidad financiera. Para instalar un campo de golf hay que talar los árboles y matorrales, con pérdida de la diversidad biológica, aunque eso no preocupa a los ecologistas del PP. A ellos sólo les quita el sueño la salmuera. Además, el suelo del terreno original se sustituye por una capa de grava destinada a favorecer el drenaje, lo que incrementa las escorrentías y reduce la capacidad de retención de agua del subsuelo, aumentando el consumo de agua: entre 360.000 y 500.000 metros cúbicos por año para un campo de 18 hoyos, en competencia directa con otros usos (agrícolas, urbanos y los de la propia naturaleza), más los de la urbanización asociada, aún mucho más elevados. Pero tan importante como el elevadísimo consumo de agua, es el empleo intensivo de fertilizantes químicos y plaguicidas tóxicos. Los greens son monocultivos homogéneos, y su mantenimiento requiere el uso de herbicidas e insecticidas, que ocasionan una importante contaminación. Claro que para Blasco y sus correligionarios del PP los campos de golf mejoran el medio ambiente, pues sustituyen terrenos áridos por extensas zonas verdes, en urbanizaciones cerradas ajenas a su entorno geográfico y social, con un impacto casi nulo en las zonas aledañas, pues todo se compra dentro del complejo. Lo que sí hay que pagar y externalizar son la recogida de residuos, el abastecimiento y el saneamiento de agua, cuya prestación puede acabar suponiendo una pesada carga para los Ayuntamientos. Beneficios privados, gastos públicos, esa es la máxima del nacionalismo hidráulico.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch
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29 Noviembre 2005
¿Cuánto dióxido de carbono emiten las desalinizadoras?
El Conseller de Territorio y Vivienda del Gobierno valenciano, Rafael Blasco, aseguró que el Plan de Desalinizadoras del Ministerio de Medio Ambiente “supondrá un incremento de 4 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año, lo que resulta totalmente incompatible con el Protocolo de Kioto”. “Las industrias eléctricas no solo no podrán cumplir con la reducción de un 3% que les impone el Gobierno del PSOE, sino que aumentarán su volumen de emisiones en un 5% cuando empiecen a funcionar las nuevas desalinizadoras”, especificó el conseller un exmarxista-leninista-pensamiento de Mao Zedong (otro amante de los trasvases). “Si se realiza un segundo plan de desalinizadoras para cubrir las necesidades de agua de la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería, fijadas en 1.000 hectómetros cúbicos, la emisión de CO2 aumentaría hasta los 5,5 millones de toneladas”, según Blasco. Pero según la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), vinculada al PP, la producción de 600 hectómetros cúbicos de agua por desalinización supondría un consumo energético de 2.400 gigavatios hora (GWh), “lo que produciría un aumento del dióxido de carbono (CO2) vertido a la atmósfera”. El informe señala que las desalinizadoras “contribuirían a incrementar el efecto invernadero con 2,4 millones de toneladas de CO2”. Según otro informe del Instituto Universitario de Geografía de Alicante, entidad al servicio de la agitación del nacionalismo hidráulico valenciano, “supondría incrementar en 3,2 millones de toneladas la emisión de CO2, lo que alejaría aún más a España de cumplir con el protocolo de Kioto, que estableció para nuestro país el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 15% por debajo de los niveles de 1990”. ¿En qué quedamos? ¿Son 2,4 millones, 3,2 millones, 4 millones o 5,5 millones de toneladas de CO2? Según el ministerio de Medio Ambiente y nuestros propios cálculos, esas emisiones quedarán reducidas, en el peor de los casos, a 873.000 toneladas de CO2 de las desalinizadoras y 998.500 toneladas de CO2 si se incluye también el bombeo, apenas el 0,25% de las emisiones actuales en España de gases de invernadero, dado que actualmente se emiten 402 gramos de CO2 por kWh, con el “mix” de generación actual. Si se instalan 1.000 MW eólicos adicionales, para compensar el consumo eléctrico de las desalinizadoras y el bombeo, las emisiones de gases de invernadero serán nulas. De hecho, el Plan de Energías Renovables ha elevado las previsiones de eólica para el año 2011 de 13.000 MW a 20.000 MW, en función de los estudios de la integración en la red eléctrica de distribución. El trasvase del Ebro habría emitido 1.376.000 toneladas de dióxido de carbono, bastante más que las desalinizadoras. Los análisis de FAES-PP, como los realizados por los gobiernos autonómicos valenciano y murciano, pretenden cuestionar al “corazón” de dos políticas claves del Ministerio de Medio Ambiente, pero a partir de datos cuanto menos discutibles, y probablemente erróneos. Curioso que el PP haga estos análisis, cuando en los ocho años de gobierno hubo un gran aumento de las emisiones de CO2 en España, nada menos que un 36%. ¡Y ahora les preocupa el 0,2%! El abandono del trasvase del Ebro fue la alternativa más sensata, y las desalinizadoras proporcionarán agua de mayor calidad, más barata, con mayor seguridad y mucho antes que con el trasvase del Ebro.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch
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29 Noviembre 2005
¿Cuánto consumen las desalinizadoras?
El presidente del Gobierno de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, afirmó en declaraciones a Antena 3 que una desalinizadora emplea una cantidad de energía “mucho mayor que un trasvase, 6,6 kilovatios/hora por metro cúbico, frente a los 4,5 kilovatios/hora de un trasvase”. Como el consumo real de las desalinizadoras no supera los 3,5 kWh por metro cúbico, si los datos del presidente de la región murciana sobre el trasvase son ciertos, entonces las desalinizadoras consumen un 22% menos que el trasvase. El conseller de Territorio y Vivienda del Gobierno valenciano, Rafael Blasco, afirmó que “para desalinizar los 650 hectómetros cúbicos de agua que propone Narbona se necesitan entre 650 y 700 millones de kilovatios hora, lo que dispararía el consumo energético en la Comunidad Valenciana”. Según las cifras del conseller harían falta más de 10 kWh por metro cúbico. Es probable que el conseller tenga los datos algo anticuados, o se haya equivocado de década. Pero para quien pasó de la extrema izquierda del FRAP al PSOE, y acabó en el PP, por ahora, las cifras son tan volubles como la ideología, depende de donde se esté, o eso debe pensar. El mismo Blasco que quiere poner cien nuevos campos de golf en la Comunidad Valenciana, con sus correspondientes miles de complejos residenciales, y si no hay agua, se trasvasa, que para eso está la solidaridad, para hacer ricos a unos cuántos promotores amigos y compadres del green. Hay cuatro consumos energéticos básicos asociados a la desalinización del agua de mar: el bombeo de la toma hasta el depósito de entrada, el proceso de desalinización en sí (ósmosis inversa con bombas de alta presión y recuperación de energía), el bombeo del agua producida hasta la balsa de salida y la elevación del agua desde la balsa de salida hasta los puntos de consumo. Respecto a la desalinización de agua de mar con la tecnología de ósmosis inversa con recuperación de energía en la salmuera de rechazo, sin incluir el bombeo, la cifra del consumo específico a considerar es de 3,5 kWh/m3, y gracias a las innovaciones tecnológicas que están surgiendo, se prevé que se reduzca a 2,7 kWh/m3. De hecho las plantas de última generación consumen menos de 3 kWh/m3. Pero la FAES da otras cifras. El consumo energético de las desalinizadoras por ósmosis inversa es de 4 kilovatios hora por metro cúbico, frente a los 2 kWh del trasvase del Ebro, según un informe de la Universidad de Murcia encargado por la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), vinculada al PP y presidida por Aznar. Los datos de FAES son erróneos: el trasvase del Ebro consumiría 3,26 kWh/m3. Sería de desear que los responsables del PP en Murcia, Comunidad Valenciana y Madrid se pusieran de acuerdo en alguna cifra, porque cada uno ofrece las suyas, a cual más variada, desde 4 kWh a más de 10 kWh por metro cúbico desalinizado, y lo mismo ocurre con los datos del trasvase. Quizás, con las prisas en cuestionar la alternativa del gobierno, no han tenido tiempo de estudiar los consumos reales. Ni falta que les hace. El trasvase, realmente, consumiría un 30 por ciento más de electricidad que las desalinizadoras, puesto que habría que llevar el agua desde el Ebro hasta Almería a través de 11 bombeos que elevarían el agua hasta más de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Según el Ministerio de Medio Ambiente, las desalinizadoras contempladas en el Plan de Actuaciones Urgentes consumirían 2.173 GWh/año (2.484 GWh si se incluye también el bombeo del agua hasta los puntos de consumo), frente a los 3.423 GWh anuales del trasvase del Ebro.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch
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29 Noviembre 2005
El cuento chino de Mariano
Según Mariano Rajoy “la desalinización es un cuento chino. Si volvemos a ganar, el trasvase del Ebro se va a construir porque la opción de las desalinizadoras no tiene ningún sentido. Contaminan y ademán tampoco se van a hacer”. El “cuento chino” de Mariano son las 750 plantas desalinizadoras existentes en España que aportan 400 hectómetros cúbicos al año, abasteciendo a una población de dos millones y medio de personas, y para el año 2007 podrán resolver los déficits hídricos de Murcia, Alicante, Almería, Málaga y Baleares, e incluso Barcelona. La contraposición con las supuestas prestaciones de un hipotético trasvase del Ebro, son evidentes a cualquier observador imparcial, e incluso la prensa internacional, desde Le Monde a The Economist, han criticado con dureza al derogado trasvase, sólo defendido por el PP y algunos medios afines. Con independencia de su inviabilidad económica y ambiental, el agua trasvasada cada año dependería de las precipitaciones y la situación existente en la cuenca del Ebro a lo largo de ese año, lo que hubiera constituido un riesgo para todos los usuarios del trasvase, aún mayor para los usuarios situados al final, es decir, fundamentalmente para Almería y Murcia. En las cifras anteriores se incluyen tanto la desalinización de aguas salobres (agua subterránea salinizada, ya sea de acuíferos costeros en contacto directo con el mar o de acuíferos aislados) como de aguas marinas. La mitad corresponde a aguas marinas y la otra a aguas salobres, aunque el número de plantas para desalinizar agua de mar es menor que el de salobre, pues éstas son de menor capacidad. Las desalinizadoras dan de beber a 121 millones de personas en el mundo, a un coste que hoy no supera los 40 céntimos de euro por metro cúbico. Con un periodo de amortización de 15 años y subiendo el agua hasta una cota de 100 metros, el metro cúbico de agua desalinizada cuesta 0,45 euros como mucho. Según el CEDEX el 40% es gasto energético, otro 40% la obra, y el 20%, personal y reparaciones. Un precio bastante inferior a los 91 céntimos de euro por metro cúbico del trasvase del Ebro, y que seguirá descendiendo en los próximos años. España es de los países con mejores tecnologías de desalinización, lo que nos sitúa en un lugar privilegiado en un sector en rápida expansión, al igual que sucede con la energía eólica y la solar fotovoltaica. De hecho exportamos la tecnología a países tan variados como Argelia o Estados Unidos. Las desalinizadoras crearán empleo y tejido empresarial, generarán innovación tecnológica y exportaciones, y aún pueden reducirse mucho sus costes. Las desalinizadoras son el futuro, y quien más desarrolle esta tecnología, tendrá una importante ventaja comparativa en un mundo donde crecen las demandas de agua y la mayor parte de la población vive en zonas costeras.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch
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