Publicidad:
La Coctelera

Categoría: Varios

1

Cocina rápida: Preparando un exquisito plato de capitalismo global

Hola apreciado lector, le saludamos cordialmente y le damos la bienvenida, en nombre de nuestra empresa, al presente número de nuestra colección por fascículos “Cocine y aprenda los saberes del mundo en menos de 2000 palabras”. Al preparar esta excitante colección, pensamos en las necesidades que podría tener alguien como usted. Una persona muy ocupada, que no puede perder ni un segundo de tiempo en su apretada agenda. Un hombre o una mujer del siglo XXI que, gracias al imparable progreso que venimos disfrutando, hoy tiene menos tiempo que nunca para leer aburridas obras completas de insignes pensadores que marcaron el mundo tipo Platon, Galileo, Newton, Kant, Hegel, Marx, Lenin, Einstein, Chomsky, Wallerstein, o quien sea que aun hoy se dedique a la obsoleta y aburrida tarea de escribir gordos libros que sólo sirven para atraer el polvo en las estanterías y ser leídos por antipáticos profesores de universidad. Es por ello que decidimos aplicar el revolucionario método del “Cocinismo Pedagógico” (CP) patentado por Sir Alfred Raymond McConney Junior. Después de contrastados experimentos, Sir Alfred consiguió que chimpancés pigmeos (bonobos) de las selvas del Congo aprendieran la tabla de multiplicar del 5 mientras hacían una tortilla a la francesa. Incluso los más avezados primates, consiguieron aprenderla mientras le preparaban un delicioso té inglés. Al pensar que el ADN del simpático chimpancé, es similar en un 99% al de los seres humanos, Sir Alfred, con miras a contribuir al progreso de la humanidad y de su cuenta corriente, nos animó a lanzar la presente colección que usted tiene ya en sus manos.

En el primer capítulo que hoy nos ocupa, nos centraremos de un modo muy sencillo, en cómo preparar un delicioso plato de capitalismo global, para compartir con la familia y amigos. Pues bien, dicho esto, empecemos sin perder un segundo con la elaboración de esta fantástica comida tan de moda, en varios pasos muy sencillos a la par que divertidos:

1. Colóquese el delantal y tenga a mano todos los utensilios que crea pueda necesitar. Ponga en una gran olla, a fuego lento, 24.000 personas muriendo de hambre todos los días. Muy importante, asegúrese que de estas personas, 4.500 sean niños, para no descuidar el punto de sal. En otra olla, cerca de la primera para que no se nos pase, coloque a 76.000 personas más que mueran por enfermedades relacionadas con la malnutrición. Estupendo, cierre las dos ollas por el momento. Ya tenemos 100.000 muertas diariamente relacionadas con la insuficiente ingesta de alimentos.

2. Vaya a ver la televisión mientras las ollas en la cocina van calentándose poco a poco. Si oye gritos de dolor no se preocupe, será su imaginación ¿Acaso gritan los caracoles cuando se cuecen? Haga zapping y empiece con algún divertido concurso para hacerse millonario o perderlo todo a la siguiente pregunta.

3. Vuelva a la cocina. Ahora en un plato aparte, asegúrese de contar 8.000 personas muertas de SIDA cada día y de que en otro plato adjunto, más hondo, sean infectadas hasta un total de 12.000 en el mismo período llegando a la divertida y sabrosa cifra de 40 millones de infectados a nivel mundial. Llame por teléfono, sin perder de vista el fuego, al clérigo de su parroquia más cercana y asegúrese que la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana aun insiste en la prohibición de usar métodos anticonceptivos tildándolos de pecaminosos, para que de este modo el conteo no disminuya, sino que, a ser posible, aumente. Esto nos ahorrará más adelante, engorrosas leyes de extranjería para echarlos del “Primer Mundo”. Todos hermanos sí, pero bien lejos.

4. Vuelva al televisor. Ya ha empezado esa magnifica serie norteamericana de médicos-modelos en un hospital privado, tan auténtica, tan real, con esas sonrisas Colgate que nos transportan a otro mundo... Relájese un poco, pero sin perder de vista el reloj. Contabilice 30 minutos.

5. Vamos, vamos, no pierda de vista las ollas del principio, a la cocina de nuevo. Ahora abra el grifo y déjelo saliendo agua hasta llegar a los 100 litros al día que es justo la cantidad de agua que gasta cada estadounidense de media diaria. No sea ridículo, usted no es menos que ellos, ¿No querrá gastar los 30 litros que la OMS considera necesarios o peor aún, no querrá consumir los 2 litros de cualquier “paisucho” africano perdido de la mano de Dios? Disfrute también sabiendo que solo 3 de cada 5 personas en el mundo tienen acceso al agua debidamente saneada y usted es una de ellas. ¡Siéntase parte del mundo libre!

6. Enchufe de nuevo la pantalla amiga, resumen de Big Brother, ¡Qué bueno! Vaya, parece que al final la madre de Lucía hablando con la Milá admite que su hija es una “puta” y desaprueba su relación en la casa con Tommy, el musculoso camarero de Benidorm que desde el principio le echó el ojo y algo más, a la buena de Lucía. A su pobre madre le gustaba más el novio que tenía de toda la vida, Josele, que ya ha acabado Medicina y está en estos momentos comenzando el MIR. Pronto tendremos las declaraciones del “indignado cornudo” ¡Y es que mira cómo es la gente, que ni de tu madre te puedes fiar ya!

7. De vuelta a la cocina, parece que las 100.000 personas ya están casi cocidas. ¿No deberíamos quizás añadir un poco de Calentamiento Global y Cambio Climático a todos estos ingredientes? Por supuesto que sí. Agregue por tanto a otra olla calculando bien las siguientes cantidades:

  • 6.500 millones de personas que es la población mundial actual, la cual si sigue creciendo como hasta ahora para el 2.030 será de 8.300 millones. Gracias a Dios que, seguramente, los 100.000 infelices que se cuecen diariamente en la olla, con el “invento” de los biocombustibles aumentarán y ayudará a mitigar malthusianamente el crecimiento demográfico. ¿Por qué? Porque si utilizamos 230 kilos de maíz para producir 5 litros de etanol, ya no estamos utilizando esa cantidad para alimentar a un niño durante todo un año que sería justo lo que necesitaría para vivir. Amén del aumento que en los precios de los alimentos de primera necesidad esto significará. De todos modos, lo que le queríamos decir es que para seguir con la misma cantidad de emisiones actuales en el 2030, o sea, para seguir con la misma cantidad genocida que está provocando el Cambio Climático y no aumentarla, deberíamos para esas fechas rebajarlas un 30%. ¡Y esto para contaminar lo mismo que ahora! Son comprensibles las risas del público en general, al recordar que el archifamoso Protocolo de Kioto pedía reducir las emisiones un 5% y la mayoría de los países no lo cumplen actualmente. Por tanto, avive el fuego de la olla global un poco más y añádale bastante pimienta, sin miedo.

  • Un poquito más de calor al horno, ya que si la situación sigue como hasta ahora, en el 2.030 la temperatura del Amazonas será de 4º a 6º superior y el 30% de la misma se convertirá en sabana seca. Como no hay mal que por bien no venga, quizás entonces, sí será un buen momento para nuestros emprendedores constructores “nacionales”. Ya saben amigos, ¡Vayan pensando en comprar terrenitos a los yanomamis y hagan el negocio del siglo!

  • Por supuesto, todo esto hágalo copiando el “sostenible” desarrollo de EUA que emite casi el 30% de toda la contaminación de C02 del mundo teniendo menos del 5% de su población. O sea que ponga otra olla y si no le cabe compre otro hornillo.

8. Ahora meta a la mitad de la población mundial en un bote pequeñito como si fueran guisantes, si le cuesta cerrar, apriete sin miedo, no pasa nada si alguno se aplasta un poco. Porque recuerde que la mitad más pobre del mundo tiene sólo un 1% de la riqueza. Luego coja al 2% más rico y déle la mitad total de la riqueza terrestre, recordando eso sí, que el 1% tiene el 40% y no le voy a decir lo que tiene el 0,1% más rico por la sencilla razón que en nuestro mundo libre casi no se puede hablar de ese 0’1% y casi no hay estadísticas (pero denme tiempo y verán). Quizás esto sea porque controlan casi todos los medios de producción y comunicación del mundo, pero sólo quizás.

9. Ahora deje por un momento la cocina, y estos datos tan abrumadores y saque a su perrito “Bobby” a pasear. Relájese, estrene con él el divertido jersey que le compró para que no pasara frío. Acuérdese que el jueves lo debe llevar al veterinario para que le revise esa tos que no se le termina de quitar y hacerle la analítica para vigilar su nivel de colesterol. ¡Un momento, un momento! No se olvide de llevar la bolsa para recoger con la manita los simpáticos excrementos de su traviesa “mascota”. Al fin y al cabo, usted es moderno y racional, todo un ciudadano del siglo XXI, ¿No es cierto?

10. De vuelta a la cocina, ponga en una sartén a fuego intenso, a 800.000 personas muertas al año violentamente y separe de esta sartén en otra con menos aceite, a 500.000 muertos que lo hacen en lugares donde no hay guerra declarada. Piense que quizás esto sea porque el negocio de la guerra representa el 2’5% del PIB mundial y que paradójicamente, en los últimos diez años han aumentado un 45%. Quizás la guerra no sea tan mala para todos al fin y al cabo, al menos no para las 41 empresas norteamericanas y las 34 de la Europa Occidental que coparon el 92% de todas las ventas de armas mundiales el pasado año. Pero bueno, usted a lo suyo, no se caliente la cabeza, porque para degustar un buen chocolate no hay porqué saber con qué tipo de látigo fueron azotados los trabajadores que en África recogieron su cacao. Así que añada ajo y no se hable más.

11. Ahora preste atención con el último paso que es el más delicado, porque requiere de bastante precisión. Sin perder de vista que el 2% de la población más rica tiene la mitad de los activos mundiales (valor neto después de restar a los activos, los pasivos físicos y financieros), coja el coeficiente de Gini mundial que mide la desigualdad en el reparto de la riqueza, y sitúelo en el 89% con una cucharilla sopera dentro de la olla de los 100.000 muertos diarios por malnutrición que ya deben de estar en su punto. Este 89 del índice de Gini vendría a ser igual a decir que de un grupo de diez personas invitadas a una fiesta, una de ellas, bastante suicida por cierto, se atreviese a comer el 99% de la tarta principal ante la incrédula mirada del resto de sus “amigos”. Por supuesto, nadie estaría tan loco para hacer esto en el mundo real, a no ser que quisiera que le diesen una tremenda paliza, o si sus amigos son muy educados, no le invitasen jamás a otra fiesta con tarta de por medio. Pero claro, en nuestro “mundo libre”, esto no ocurre. Y no ocurre porque ocho de esos nueve amigos que se quedan con los restos, con las migajas, tienen los ojos bien tapados y cuando descubren que queda el 1% de tarta, el “capullo” que se la comió les dice a los demás por SU televisión y SUS periódicos que fue culpa de la Economía, la Bolsa, Ben Laden, los huracanes o la cigüeña de París, y que “todos” debemos apretarnos el cinturón...

Pues bien querido lector, ahora ya sabe cocinar a grandes rasgos un delicioso plato de capitalismo global para ser servido bien caliente. Degústelo con su familia y amigos. Quede bien en las fiestas de ocasión. Es usted todo un ciudadano.

Si después de leer toda la receta, tiene a bien pensar que este artículo es duro, cruel, obsceno e incluso de pésimo gusto; me veré obligado a darle toda la razón. He dicho toda la razón. Pero le recuerdo que más obscena es la realidad en la que se basa y eso es lo que este humilde servidor a intentado transmitirle. Los datos aportados son estrictamente ciertos y más abajo le coloco las fuentes para que usted los compruebe en caso de incredulidad. Los datos son números, pero los números los componen individualidades que sufren auténticos infiernos día a día, minuto a minuto. Le ruego que se fije en la magnitud del asunto y en la corresponsabilidad que podamos tener para lo bueno y para lo malo. ¿Qué papel queremos interpretar en este juego global en el que es imposible no jugar?, ¿Vamos a cambiar algo o seguiremos como verdugos pasivos del infierno mundial?

Así que si usted no es o no quiere ser, con todo mi respeto, un terrible “cabrón” egoísta “hijo de puta”, háganos el inmenso favor de despertar de una vez por todas de ese cómodo sueño consumista que tan atolondrado lo tiene. Y si está despierto, apresúrese en despertar a los dormilones que lo rodean. Vamos a unirnos todos porque ya está bien, y porque más nos vale estarlo, para afrontar lo que se nos viene encima.

Fíjese que según investigaciones del Global Footprint Network (California), se necesitarían 5 mundos como nuestro planeta si todos los países siguieran el ritmo de consumo capitalista de los EUA y 3 mundos para el del Reino Unido. Como sólo tenemos un mundo y bastante estropeado, convendría pensar atentamente sobre ello.

Tornar el capitalismo, el sistema de la muerte, en vida, no es un milagro de los dioses, sino aquello que en verdad nos tornará humanos. El nombre del nuevo invento, el de la pócima mágica que no es tal, es el de socialismo. Y no es que sea la panacea que todo lo cura, ni el fin de todos los males, sino el principio de la esperanza verdadera. El mínimo común múltiplo sobre el que elevarnos hacia ese mundo en paz que tantas veces hemos deseado, hacia ese mundo donde el hombre no deba ser “un lobo para el hombre”. Porque recuerde que el capitalismo es como el cero. Da igual porque número lo multipliquemos, lo grande que sea, lo maravillosas que sean nuestras intenciones, si partimos de él, el resultado será siempre el mismo: nos dejará a cero.

Jon Juanma Illescas Martínez.

Fuentes:

Punto 1: Jean Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación (año 2007).

Punto 3: Declaraciones de Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, respecto a la situación del año 2007.

Punto 5: Marcelo Colussi en el artículo publicado en Rebelión “La economía en Estados Unidos: comienza la caída”, publicado el 7 de septiembre de 2008. También “Informe Anual sobre Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo de la ONU” (2006)

Punto 7: Rueda de prensa de Jean Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación , sobre los datos del 2007/2008. Junto a datos recogidos por M.Hurtado para la Agencia EFE en el artículo: “Cada día mueren 24.000 personas de hambre y desnutrición, según la ONU”: El artículo a su vez recoge la información presentada por J.Ziegler como relator de la ONU. También Informe Anual sobre Desarrollo Humano 2007/08 sobre el Cambio Climático del PNUD (ONU)

Punto 8: Estudio sobre “La Distribución Mundial de la Riqueza por Hogares” realizado por el Instituto Mundial para la Investigación del Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas (Helsinki, Finlandia) en el año 2006, dirigido por Anthony Shorrocks.

Punto 10: Estudio de Naciones Unidas, mediante el Instituto de Control de Armas Ligeras, titulado: “La carga global de la violencia armada. También del Instituto Mundial de Investigaciones para la Paz (SIPRI) , en el informe sobre gastos militares que presentó el lunes 9 de junio en Estocolmo.

Punto 11: El citado estudio sobre “La Distribución Mundial de la Riqueza por Hogares” del punto 8.

Conclusión Final: Los datos del Global Footprint Network fueron extraídos del artículo de Carlos Fernández Liria “¿Quién cabe en el mundo” publicado en la sección de Opinión del diario Público el 22 de enero de 2008.

1

¿Estamos locos?

   

   

KomoUnIsmo dixit: es el mejor análisis financiero que he oído!!!

Xilxeiro dixit: Grande, grande. Hasta la parada del video es buena ("y entonces alguien como tú va y lo compra")

Lo siento Jota lo encontré después de tu comentario....

2

Capitalismo ignorante

Hace unos días, en este mismo periódico, una letras muy grandes recogían el pensamiento de un príncipe de la economía: "Nada volverá a ser como antes", nos advertía. Y de esas palabras se infería que el apocalipsis estaba muy cercano

Desde Heráclito sabemos que todo pasa y nada es. Pero eso el capitalismo por lo visto lo ignoraba. Tantos años montados a lomos de la imperiosa necesidad del crecimiento y nadie había admitido la posibilidad del estancamiento. No hace falta ser banquero para intuir que el dinero que ganan unos pocos es el resultado del empobrecimiento de muchos. Los príncipes de la economía suelen hacer profecías cuando estas ya son innecesarias, porque la realidad les ha dejado sin argumentos. "Nada volverá a ser como antes", dicen. Es una frase que intenta meternos el miedo en el cuerpo. Los poderosos han provocado esa catástrofe financiera y ahora de lo que se trata es de que entre todos asistamos a la pena colegiada.

En ámbitos más cercanos, el presidente de la Generalitat nos advierte de que van a ser las familias y la Administración las que van a pagar la codicia de unos banqueros lejanos y la irresponsabilidad de unos mecanismos de control que prefirieron no controlar nada. Al fin y al cabo son los mismos que tienen en sus manos el botón nuclear. Cabe esperar que al menos ahí los controles funcionen con mayor eficacia.

Pero regresemos a la frase de todos nuestros temores. Si se nos dice que nada volverá a ser como antes se nos está anunciando que vamos a ir a peor. Eso significa un llamamiento a la realidad del pasado. Las cosas nos iban bien y ahora la fiesta se acabó. ¿Éramos conscientes de esa prosperidad cuando la vivíamos? ¿Sabíamos las causas últimas del lujo a nuestro alcance, de las vacaciones en Cancún, del cambio de coche cada dos años, del desprestigio del ahorro y del enaltecimiento del consumo, de la trampa del crédito fácil y de la frivolidad del "me lo merezco"? Es ahora, cuando el capitalismo asilvestrado le ha visto las orejas al lobo, que se nos viene a decir que la culpa fue nuestra, porque nos creímos autores de nuestra pequeña fortuna cuando en realidad solo éramos meros figurantes necesarios para consolidar los negocios de los verdaderos protagonistas del desastre.

Hagan un ejercicio de globalización y lleven ese titular a otras partes del mundo. Díganles a las madres subsaharianas que ven morir a sus hijos de hambre que "nada volverá a ser como antes". Acudan con este mensaje a las chozas devastadas de Birmania o de Haití. Comuniquen la profecía a los indigentes que se preparan para dormir en los agostados cajeros automáticos. A toda esa gente, que son muchos más que nosotros, les encantaría saber que nada va a volver a ser como antes, porque ellos llevan milenios instalados en el antes, esa miseria endémica sobre la que el primer mundo ha forjado sus cimientos de barro.

Estados Unidos va a desembolsar ahora 700.000 millones de dólares para salvar el sistema que ellos mismos han dejado pudrir. Tal vez de ese modo reflotarán nuestra pequeña hipoteca y resurgiremos tras unos años de penitencia, solo para que algún día no tan lejano otro príncipe de la economía pueda decir que ya todo vuelve a ser como antes. También lo será el hambre de tanta gente que, a lo largo de la historia, no ha tenido un antes que lamentar porque siguen agonizando en la desigualdad de siempre.

Eso es lo que los privilegiados queremos ignorar.

Joan Barril

Discurso final del "El gran dictador"

"Lo lamento, pero no quiero ser emperador; ese no es mi negocio. No quiero gobernar, ni gobernar a nadie. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: judíos y gentiles, blancos y negros."

"Todos deberíamos querer ayudarnos; así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos, en este mundo hay sitio para todos, la tierra es rica y puede proveer para todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso."

"Pero hemos perdido el camino. La codicia ha envenenado el alma de los hombres y ha construido barricadas de odio en el mundo. Nos ha hecho marchar a paso de ganso hasta la angustia y la sangre derramada. Hemos dominado la velocidad, pero estamos encerrados. La maquinaria que da abundancia nos ha dejado en la privación. Nuestra sabiduría nos ha hecho cínicos. Nuestro ingenio, duros y faltos de bondad. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que la maquinaria necesitamos humanidad., más que el ingenio, necesitamos bondad y amabilidad. Sin estas cualidades la vida sería violenta y todo estaría perdido"

Groucho Marx

1

¿Y las razón humana, dónde está?

Por favor, hombres del mundo, que la violencia, la sinrazón y los odios tribales no cieguen la inteligencia, la dignidad y el sentido de la razón. ¿Por qué no decir de una vez y por todas “adiós a las armas”? Globalicemos nuestras ideologías y nuestro espíritu en la idea de un futuro de paz y solidaridad entre todos los hombres. Todo hombre tiene derecho a pensar y hablar sin herir ni ofender. Cuando las naciones sean respetadas y se hagan respetar sobre la base del derecho y los principios de equidad e igualdad con todos y para todos, entonces el mundo marchará mejor. Pero una nación que amenaza y ejerce su poderío sobre otra, no hace más que retroceder en la escala humana. Las potencias deben de dejar de ejercer como salvadoras del mundo y sus diferendos con otras potencias, deben resolverlos pacíficamente a través de las instituciones creadas para esos fines.

La furia de la naturaleza, por lo visto también ha entrado en los ánimos de algunos gobernantes irresponsables, que ven en la guerra el único modo de dirimir todos los conflictos. Desde luego, ese no es el camino.

Hay que decirlo claro y bien alto, los Estados Unidos, desde siempre, con su agresiva política de potencia imperialista no pierden ocasión para intentar aplastar a los más débiles y hambrientos de la tierra. George W. Bush, quizás, el peor y más sanguinario de los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica, es experto en crear conflictos. Entró a la Casa blanca con el dedo en el gatillo, impulsado por el mandato divino de destruir a Irak, y mire usted hasta donde hemos llegado con esa empresa. El mundo que dijo pacificar, lo deja más agresivo que entonces. La libertad y la democracia que decía instaurar, cada vez están más lejos. El mundo lucrativo, aunque injusto, que encontró, lo deja al borde de una recesión como consecuencia de sus ambiciones, falta de luces y fracasos políticos. Las Naciones Unidas han dejado de ser una organización neutral y de progreso, para convertirse en un instrumento al servicio de los intereses de los poderosos.

Lo que está ocurriendo hoy en Nuestra América, particularmente, son los restos del lodo que dejaron las lluvias durante siglos de opresión, expolio y saqueos, de las grandes potencias mundiales, que nunca les importaron para nada los seres humanos, o los nativos, verdaderos dueños de la tierra y sus recursos naturales. Todavía, a los naturales de Nuestra América, en un acto, mezcla de ignorancia y desprecio, les siguen llamando “indios”. Aún no se percatan que la India está muy lejos, como lejos están todavía las esperanzas de nuestros aborígenes de alcanzar una vida mejor. Algo se mueve, Nuestra América se ha puesto en pie, pero las zarpas del imperio más poderoso del mundo acechan sobre ella.

De nuevo, en América y en Europa se oye el repicar de los tambores de la guerra. La industria bélica no quiere entrar en recesión, no en balde se ha invertido tanto en modernizar los ejércitos del pentágono y sus arsenales. Sobre Irak, Palestina, Líbano o Afganistán, nunca sabremos cuántas toneladas de bombas han caído y lo peor, jamás podremos cuantificar los muertos: civiles inocentes que ha cegado la metralla imperialista y de sus socios europeos que no han dudado en unirse al coro, haciendo el despreciable papel de mercenarios.

La filosofía de los ejércitos de pacificación bajo mandato de la OTAN, o cualquier otro organismo, es un engaño y una mentira descabellada. Las armas, estén donde estén y en las manos de quienes estén sólo sirven para matar. La libertad o la democracia impuesta a cañonazos y sostenidas por un ejército de intervención, de hecho es inmoral y carece de ética, lógica y sentido.

Los Estados Unidos no paran, viven de y, para la guerra. Sus ejércitos mercenarios están en todo el mundo. Sus bases de operaciones, crecen como campos de amapolas por toda la geografía del planeta y luego hablan de paz y democracia; buena lección para la historia de los necios.

América fue un continente de dictadores, todos, con la excepción de Castro, han sido protegidos por los sucesivos gobiernos estadounidenses. Los pueblos han sido masacrados, el hambre, la miseria, el expolio y los más despreciables fatalismos han hecho presa de sus ciudadanos. En ninguna de esas naciones, los personeros del imperio han movido un dedo para salvar la población y para instaurar una democracia justa y participativa. Así de cruel y dura es la historia.

Hoy, cuando la democracia empieza a tomar cuerpo en Nuestra América, Estados Unidos, esos mismos Estados Unidos que tantos dictadores ha protegido en el continente, acusan a los líderes latinoamericanos de caudillos y terroristas, peor cinismo no puede haber.

Ha sido casi una tradición, en los países de Nuestra América, que los embajadores de los Estado Unidos sean quien dirijan la política real de los nacientes estados, pero por lo visto esas prácticas empiezan a cambiar y es entonces cuando el águila ataca. Talvez, expresiones de Hugo Chávez, con su desparpajo lingüístico no sean las más correctas para el gusto de algunos, aunque pienso que las cosas han de llamarse por su nombre, teniendo en cuenta que lo que hace y dice Washington es sencillamente intolerable. De ahí que surjan los desencuentros que en una parte y otro se están produciendo. A un presidente elegido democráticamente hay que dejarlo gobernar. Si se equivoca, las urnas son las encargadas de destituirlo, porque las componendas y los golpes de estados, tienen que dejar de ser práctica de algunos personeros imperiales en este siglo XXI.

Si por fin se produjera un milagro y Barak Obama, llegara a la presidencia de los Estados Unidos, a lo mejor el mundo respiraría un poco más tranquilo, aunque eso no va a ser fácil.

MacCain y su flamante vicepresidenta, Sarah Palin, no sólo son un peligro para Norteamérica, sino para la humanidad, que ya está cansada de tantos disparates de las administraciones estadounidenses. La Palin, venida de los inuit, ha salido de su iglú convertida en barbie. Lo de barbie no se le da mal, porque lo que le sobra como tal, le falta para convertirse en una buena vicepresidenta del país más poderoso del planeta. Los norteamericanos debían reflexionar un poco sobre esa cuestión.

Los “arquitectos” de la política actual no hacen más que dar bandazos. Los Populares en España no acaban de aprender la lección; su líder, el más español de todos los españoles, no pega una en blanco, eso sí, contra Blanco, todas. Expertos en demagogias y pleonasmos suda como un león en el parlamento intentando hacer ver a los demás lo que sólo él ve. Su problema radica, en pensar que su conflicto y el de su partido, son los conflictos de España y el de los españoles, en nombre de quienes jura y perjura que están en la desgracia y que esto se rompe en cualquier momento. Del “váyase señor González” al “a qué ha venido usted aquí señor Zapatero”, hay una misma intención, pero esperamos que los efectos no sean los mismos, porque si esto ocurriera, entonces si veremos como se rompe España. A trozos.

La crisis económica poco a poco nos va golpeando a todos, menos a los ejércitos que cada día se rearman con más fuerza. Si en vez de cebollas y patatas, manzanas, peras o tomates, consumiéramos minas antipersonales, AKM, balas de cualquier calibre o bombas de racimos, seguramente nuestros hijos estarían sobrealimentados, pero por lo visto a ningún gobernante le preocupa esta situación. Cada día, inevitablemente, somos más ignorantes.

La naturaleza, por causas del cambio climático arremete con todas sus fuerzas sobre el planeta: tsunamis, huracanes, terremotos, enfermedades, hambrunas, todas esas tragedias le parecen poco a los hombres, para además, en vez de buscar soluciones urgentes a estos desafíos, lo que hacen es enfrascarse en discordias y guerras de las que nunca sale nada bueno. Tal parece que sea demasiado complicado, para los seres humanos, poner en práctica la indigencia. Y ni hablemos de la caridad, la bondad, el amor, la amistad y la tolerancia. Tailhard de Chardin, en su famoso libro, El porvenir del hombre, nos dejó estas palabras: “Como una nova de tipo singular, la tierra hace más de seiscientos millones de años empezó a colorearse de vida débilmente”. Por lo visto, esa debilidad vital, después de tantos años, los hombres todavía no han logarlo superarla. De ahí estas tragedias insolubles, a las que tenemos que enfrentarnos diariamente.

O. LESCAYLLERS Poeta, novelista, periodista, ensayista y crítico de arte cubano.

0

El nacionalismo separador

Tras décadas de hablar hasta la saciedad de los nacionalismos llamados periféricos, se hace cada vez más evidente que para entender algo de la dinámica política española hay que hablar, también, de otro nacionalismo: el español. Hasta hace bien poco, el nacionalismo español ha sido, tanto en el debate público como en el académico, como el rey desnudo. Estaba allí y nadie osaba ni siquiera nombrarlo. Y se insistía, una y otra vez, en que no existía. Hasta el punto, ciertamente grotesco, de denominarlo no-nacionalismo.

Pero ¿qué es hoy el nacionalismo español? A diferencia de los nacionalismos catalán o vasco, el español rehuye de esta etiqueta, con lo que se hace más difícil identificarlo con claridad. Decía Ernest Gellner, quizás el más influyente teórico contemporáneo de la materia, que el nacionalismo es, sobre todo, un principio político que sostiene que la unidad política y la nacional (en sentido cultural y lingüístico) deberían ser congruentes. Esto es, que el Estado debería coincidir con la nación. Para un nacionalista catalán, vasco o gallego, esto implicaría la construcción de un Estado propio. Para un nacionalista español, en cambio, pasa por afirmar el carácter nacional único de España. Tenemos, pues, una pista importante para identificar tan escurridizo objeto de estudio.

Vayamos un poco más allá. ¿Cómo se expresa, hoy, un nacionalismo español que ya poco tiene que ver con el del franquismo? Es precisamente la ausencia de la grandilocuente retórica nacional franquista lo que lleva a muchos a afirmar hoy su inexistencia. Pero existe. Podemos decir, para sintetizar, que el nacionalismo español contemporáneo tiene una naturaleza dual. Por un lado, se trata de un nacionalismo de Estado como el de cualquier otra democracia occidental de nuestro entorno, que se expresa de modo implícito a través de mecanismos de la cotidianidad. Es lo que se conoce como nacionalismo banal, en la afortunada expresión de Michael Billig. El nacionalismo banal es el de la nación marcada por la bandera que cuelga, inadvertida, en la fachada de los edificios oficiales. Es la nación dibujada en los mapas del tiempo. La que nos recuerda nuestro DNI. O los medios de comunicación, cuando dividen la actualidad entre nacional e internacional, o nos hablan de nuestros deportistas, o nuestra selección, y celebran al unísono los éxitos de la selección española de fútbol, de Fernando Alonso o de Rafa Nadal. El nacionalismo banal español no es ninguna excepción: existe en todos los países de nuestro entorno. Y en algunos, incluso, con mayor intensidad.

Pero el nacionalismo español, hoy, no es solamente banal. A diferencia de lo que pasa en la mayoría de democracias occidentales, en el Estado español existen unos nacionalismos alternativos relevantes que cuestionan continuamente el carácter nacional homogéneo de España. Y frente a estos nacionalismos lo que emerge es algo más que una bandera inadvertida en la fachada de un edificio oficial o una rutina del lenguaje. Hoy existe también un movimiento político, bien definido y articulado, que tiene como prioridad la defensa de la integridad nacional española. Es el españolismo que insiste en que hay una lengua de primera, común y universal, y otras de segunda, locales y particulares. El que rechaza, recorta, recurre y no quiere ni discutir acuerdos mayoritarios de los parlamentos catalán o vasco. Que responde con boicots e insultos a las demandas de mayor autogobierno. Es también el que celebró el desembarco masivo de empresas españolas en Latinoamérica, como una suerte de segunda conquista. Es un nacionalismo que ha diseñado un mapa ferroviario radial y centralizado. Que no quiere que se hable en catalán en TVE o en el Congreso de los Diputados. Que, desde los púlpitos episcopales, proclama la unidad de España como bien moral. Y que tacha de antidemocráticos a quienes plantean, con la fuerza de la palabra y de los votos, proyectos nacionales alternativos.

No cabe duda de que al frente de este nacionalismo se encuentra la derecha española. Tanto en su paso por el gobierno como desde la oposición, el Partido Popular ha alimentado y alimenta un españolismo cada vez más desacomplejado y, a menudo, agresivo. Por cierto, que el giro al centro de Mariano Rajoy, de momento, no parece incluir la moderación en esta materia. Pero no nos engañemos: amplios sectores de la izquierda española no son, ni mucho menos, ajenos a este movimiento. Repase el lector la lista de firmantes del ya famoso Manifiesto en defensa de la lengua común. O bien, hojee un día cualquiera una conocida cabecera de la prensa española, que pasa por portavoz del progresismo oficial. Podrá comprobar cómo, a pesar de una mayor suavidad formal, sus columnistas de referencia y editoriales coinciden en buena parte de los diagnósticos y recetas de este nuevo españolismo.

Hace poco, Joaquín Leguina firmaba en la revista un artículo que bien podría servir como canon del nacionalismo de una parte de la izquierda española. En él, el ex presidente socialista de la Comunidad de Madrid llegaba a tachar de “charnegos redimidos” a José Montilla y a Carme Chacón por su posición respecto a la política lingüística en Cataluña. En un alarde de no-nacionalismo, Leguina mostraba su indisimulada contrariedad por lo que a menudo se interpreta como una traición de buena parte de los catalanes nacidos, o con origen, fuera de Cataluña. Pero ¿no habíamos quedado en que eso de mirar los apellidos y el origen era cosa de pérfidos nacionalistas?

Se trata, en definitiva, de un nacionalismo que, en el mejor de los casos, mira con recelo la pluralidad cultural y nacional del Estado español. Es el nacionalismo de los separadores, más numerosos e influyentes que los separatistas. ¿Era el único posible? Probablemente no. Pero es el hegemónico. Quizás no se trate de algo tan extraordinario, pues en todas partes cuecen habas. Eso sí: el rey va desnudo y es saludable recordarlo.

Jordi Muñoz Mendoza es politólogo de la Universitat Pompeu Fabra e investigador visitante de la Universidad de Yale

1

El papel de los inmigrantes y las 65 horas en la Unión Europea

Vamos de buena en buena nueva. Si seguimos al ritmo que en los últimos días nos tienen acostumbrados los chicos de Bruselas, es muy posible que a más de uno le dé una pájara a mitad de carrera y no precisamente subiendo el Tourmalet. Desde aquí hago un llamado a nuestros queridos euroburócratas para que se contengan y dejen alguna sorpresa para Navidad. Ya que mucho me temo que si siguen así, por esas fechas ni sociedad les quedará por legislar a golpe de Directiva, europea claro.

Lo último que nos traen los Magos del edificio Berlaymont: la legalización de la jornada laboral de hasta 65 horas en el espacio UE. O séase, todo un triunfo para la clase trabajadora según el bueno de Vladimir Spidla, a la sazón Comisario para Asuntos Sociales de la Unión Europea (risas), que afirmaba sin intención humorística aparente que la medida era “un nuevo impulso para la Europa social”. Presto, me dirigí hacia el calendario para comprobar que no nos encontrábamos a 28 de diciembre. No, estábamos en junio. Un junio, por cierto, con el paso cambiado por el cambio climático. Ahora “se abre la posibilidad” para que el trabajador “que quiera”, en “acuerdo” (fraternal) con el empresario trabaje hasta 65 horas semanales.

Entiéndame apreciado lector, no es que no me alegre que ahora los trabajadores europeos tengamos “la libertad” de trabajar más tiempo, sin que el Estado nos “imponga” una jornada de “sólo 40 a 48 horas”. No. Sólo que estuve haciendo cuentas y verán queridos amigos a que conclusiones más pueriles llegué. Trabajar 65 horas equivale a decir 13 horas en 5 días o bien 11 horas de lunes a viernes y 10 horas el sábado. Entonces suponiendo el primer caso tendríamos: 13 horas de trabajo más las 8 de sueño que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Esto ya hacen 21 horas y si mal no recuerdo, de cuando frecuentaba la escuela, el día se compone de 24. O sea, quedan únicamente 3 horas para todo lo demás. Y, cuando digo todo lo demás, no me refiero al tiempo libre, me refiero a TODO LO DEMÁS: ir al banco, papeles del día a día, la Seguridad Social, la compra, el aseo personal, hacer la comida, comer y por supuesto no hablemos de quien tenga hijos o el cuidado de personas mayores. Como observará el lector atento, no he citado hacer el amor o estar con la pareja. Serán tiempos de castidad permanente con alta fogosidad los domingos si el cuerpo aguanta las “jornaditas” de la semana. Olvídense de preparar una cena romántica con velas para la pareja en caso de que alguna vez se les ocurriera tal idea. No habrá tiempo, no nos engañemos. Todo sea por el progreso europeo de los empresa... digo de todos los europeos.

Pongámonos un poco serios. Lo intentaré, no prometo nada. Y más después de que me pasara a la risoterapia postmodernista como ideología pertinente para los tiempos que corren, en detrimento del marxismo que según el doctor me subía la tensión. Así que cambié de Karl al mundo de la risa para alejar de mi la idea de empuñar un arma y luchar a lo romántico contra tanto hijo de... ¡Perdón, perdón! ¿Ven lo que les decía de los cambios de ritmo? Al final, me dará la pájara y yo sin acabar el artículo. Volviendo, ¿y qué tienen que ver con las dichosas 65 horas los pobres inmigrantes? Bien, utilizando un análisis de clase (Padre perdónales, no saben lo que hacen) o el sentido común de mi querida madre (más dentro de la legalidad de nuestro querido Estado de Derechas), hilaré dos realidades sin ser excesivamente mal pensado.

En tiempos de vacas gordas, los capitalistas (quiero decir empresarios) para ampliar el margen de beneficios, utilizaban a la clase trabajadora sin papeles (digo ilegales) para bajar la media salarial del conjunto de los trabajadores fueran sin o con papeles. Podían permitírselo porque tenían unos índices de paro cómodos para el sistema como sabe cualquier hijo de vecino que estudie Administración y Dirección de Empresas (popularmente ADE).

En cambio, al venir las vacas flacas, el asunto cambia y bastante. Después de jugar tanto a la especulación más desaforada y con las crisis estructurales que también salen a flote más fuertes que nunca, como es el caso de los precios del petróleo, la superpoblación, la degradación del Planeta... ahora, el capitalismo (digo libre mercado, sociedad libre u occidental) no tiene margen. Los capitalistas deben ahora sí, echar el excedente de mano de obra preocupante para SU orden dentro de la Unión Europea. El mismo Zapatero nos lo dejó claro en su entrevista con Juan Ramón Lucas en RNE el 19 de junio, cuando dijo que “la inmigración va vinculada al mercado laboral”. Gracias por quitarnos cualquier tipo de duda Presidente. Y no sólo eso, más importante, deben “inmigrizar” la mano de obra nacional para mantener las tasas de ganancias a las que la casta superior de nuestra sociedad y motor del progreso continúo, los empresarios, tuvieron a bien acostumbrarse. De aquí la Directiva de las 65 horas, que a nuestro querido ZP le parece muy mal, como también le parece “exagerada” la permanencia en centro de reclusión para inmigrantes hasta un año y medio (547’5 días), ya que el bueno de su ministro sólo pedía ampliarla de los 40 días actuales, que (según él) rigen en España, a 60. Todo le parece un poco mal a nuestro presidente, pero el marco legal ya está preparado para que, cuando los empresarios que financian las campañas de su partido (el PPSOE) se lo exijan en aras de enfrentar la crisis, haciendo sacrificios (ajenos), nuestro querido hombre mire para otro lado y se escude en que no puede hacer nada porque son leyes europeas.

Resumiendo, los inmigrantes se van porque sobra mano de obra parada. Los de dentro se quedan pero jugando a partir de ahora a ser los primeros. Ahora la clase trabajadora autóctona, antes alienada con el consumismo irreal financiado a base de préstamos fáciles por los bancos, con un dinero inflado por la contabilidad tramposa y por el expolio imperialista a los países empobrecidos, se va a dar cuenta cuál era la realidad de sus hermanos trabajadores indocumentados. Realidad tan constantemente ignorada antes a base de pantallas de alta definición, cremas antiarrugas, tardes en el centro comercial y televisión por cable. Ahora los que fueron verdugos pasivos1 se transformaran en victimas activas del capitalismo euroferoz. Volveremos al siglo XIX no en una divertida máquina del tiempo inventada por un científico loco, sino por la política de horas y palos que nos trae/traerá la muy social Unión Europea Capitalista (digo Europa). Lindeces como las 65 horas, la privatización de la enseñanza universitaria con el Plan de Bolonia y de todo lo que queda público, las medidas fascistas de campos de internos de hasta 1 año y medio para inmigrantes incluidos menores antes de repatriarlos, etc.

Así las cosas sólo nos queda preguntarnos, ¿Cuándo la clase trabajadora abrirá los ojos entendiendo que su lucha es a nivel mundial, que su única oportunidad es la unión máxima de los trabajadores de todo el mundo? Que, si los inmigrantes no tienen voto, significa que 4 millones y medio2 de los suyos están amordazados y que los empresarios saldrán ganando. Que, si son ciudadanos de segunda, no irán a la huelga y serán trabajadores sumisos que presionaran a la baja sus salarios. Que, si faltan becas o las listas de espera de la Seguridad Social son largas, no es porque “ellos nos quiten lo que es de los españoles”, sino porque el dinero va a financiar los negocios de los capitalistas, que por cierto, cada día pagan menos a Hacienda. Que, con la que se nos viene encima, lo más sensato no es endeudarse a 40 años con un banco, que tarde o temprano evaporará nuestro dinero mirando para otro lado como ya ocurrió en Argentina y en tantos otros países donde se garantizaba que eso no pasaría jamás; sino juntarnos, desde ya, todos los que nos ganamos la vida con el esfuerzo propio y no con el robo del ajeno. Juntarnos todos y tomar posiciones. La batalla se presiente dura y la unión hace la fuerza. Mejor acompañados, es nuestra única oportunidad.

Notas:
1. Me refiero a los obreros autóctonos de la llamada clase media, por supuesto, no a los “currelas” de toda la vida que trabajan lo mismo y viven casi igual de mal con o sin inmigrantes.

2. Según el Instituto Nacional de Estadística en su Informe sobre Inmigración de 2007, son 4.519.554, o sea un 9,99% de la población del país. 1 de cada 10 personas que residen en España.

Jon Juanma Illescas Martínez

2

YO ACUSO

Señores europarlamentarios:

Hoy han cambiado Europa. Y lo han hecho para peor. Y lo que es más trascendente: lo han hecho sobre los cuerpos y corazones de millones de seres humanos que sólo buscan una esperanza que les negamos.

Por convicción, por cobardía, por ignorancia, por indiferencia… los motivos por los que no se ha opuesto a esta vergüenza sólo ustedes los conocen. Pero sean cuales sean, no pueden justificar su posición.

Posibilitar la retención de personas sin papeles hasta 18 meses con una mera orden administrativa, el internamiento de ancianos y menores de edad en los centros, la prohibición de entrar al territorio de la Unión Europea durante un periodo de 5 años para todos los que sean expulsados, repatriar a menores de edad a terceros países sin su familia o que se les pueda reagrupar en sus Estados de origen con tutores que no sean familiares directos… son medidas que violentan los más elementales derechos humanos.

Ustedes han antepuesto la condición de inmigrante al de persona. Ustedes han generado las bases para el tratamiento del fenómeno de la inmigración como un problema social. Ustedes han planteado como soluciones lo que no son sino restricciones de derechos que en modo alguno modifican las circunstancias por las que millones de personas abandonan su país y su familia.

Señores europarlamentarios del sí y la abstención: en un tiempo en el que se aboga por el libre tránsito del capital, ustedes no pueden penalizar esa misma libertad para las personas. Ustedes han limitado de forma arbitraria los derechos de millones de personas que no han cometido ningún delito. Ustedes no quieren entender que esas mujeres y hombres saltarán, porque lo necesitan y porque están en su derecho, todos los muros y todas las normas que pretendan trasladarles la indigna e injusta sentencia de que la pobreza, el hambre, la falta de salud o la guerra son fenómenos naturales que deben asumir.

Señores europarlamentarios, concluyamos, que ya es tiempo:

Yo les acuso de ser los representantes de la Europa del miedo y la vergüenza.

Les acuso de ser los artífices de una de las mayores aberraciones jurídicas y éticas que ha aprobado el Parlamento europeo.

Les acuso de humillarnos con la aprobación de la Directiva, de deshonrarnos con su decisión, de hacernos llorar rabia con su voto.

Les acuso de disolver lo mejor de nuestro acervo y resucitar lo peor de nuestra Historia.

Les acuso de dejarse gobernar por la hipocresía, el egoísmo y la ingratitud y someter con cobardía a la justicia y la solidaridad.

Les acuso de falta de humanidad y de cercenar indisimuladamente derechos y libertades básicas.

Les acuso de ser cómplices de la ignominia, promotores de la desdicha y forjadores de la desesperanza.

Les acuso de degradar las libertades obviando las más elementales garantías judiciales y de desmantelar los cimientos del modelo social europeo.

Y por último, les acuso de criminalizar al que tiene hambre y no a quienes lo permiten, de expulsar a la víctima de los conflictos armados y no a quienes lo promueven, de encerrar al que todo le falta y recibir con alfombra roja al que le sobra de todo.

No ignoro que, al formular estas acusaciones, arrojo sobre mí su indiferencia cuando no su burla. Y voluntariamente lo asumo.

En cuanto a ustedes, debo decir que ni les conozco ni les he visto nunca, ni siento particularmente por ustedes rencor ni odio. Los considero como entidades, como espíritus de maleficencia social. Y el acto que realizo aquí, no es más que un medio revolucionario de activar la explosión de la verdad y de la justicia.

Sólo un sentimiento me mueve, sólo deseo que la justicia se haga, y lo imploro en nombre de la humanidad, que ha sufrido tanto y que tiene derecho a ser feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma.

Seguirán por este camino y obviarán mi crítica. Así lo espero.

Pero no esperen que permanezca callado.

Joseca

0

Elecciones, si… y ahora ¿qué?

Bueno, ya terminó el circo electoral y, poco a poco, los ciudadanos nos vamos recolocando (sobre todo psicológicamente) en el lugar del que nos sacaron estas, cada vez más, interminables campañas electorales.

¿Qué sucederá ahora? Y ahora… ¿qué?

Zapatero, va a seguir con lo mismo, es decir, con sus poses de pasarela, sonrisa bobalicona y sin hacer nada extraordinario (al menos su mentor, Felipe González, se entretenía con la cosas de FileSA, RumaSA, los GAL y cultivando bonsáis en la Moncloa) excepto esperar con desespero la carta de felicitación e instrucciones de Bush.

Rajoy, seguirá buscando con denuedo a su niña que, según cuentan, se hizo mayor, estudió sin beca, descubrió que era lesbiana, se casó con la compañera de pupitre de un colegio de monjas y adoptó a un niño inmigrante. Este hombre triste no tuvo el voto de su niña y perdió para que todos ganáramos. Ahora no le queda más remedio que ponerse a salvo de los “padrinos” de su niña que, como buitres, están cayendo sobre él intentando devorar los “hilillos de plastilina” que aún conserva.

Llamazares (qué pena me da), ha sido víctima de sus contradicciones pseudo- izquierdosas y de sus peloteos zapateristas (que no zapatistas). Tanto ha llorado en esta campaña por tener un puesto en el nuevo Gobierno, que las lágrimas alteraron su psicomotricidad y no supo discernir dónde queda la izquierda y dónde la derecha.
Sacó al Partido Comunista de España, PCE, de la dirección de Izquierda Unida, IU, y esto le ocasionado un susto de muerte a este doctorcito que, muy posiblemente, ya deberá estar buscando hospital o ambulatorio donde trabajar de interino.

Rosa Díez, como buen topo socialista, ha cambiado el contexto del discurso del Partido Popular, PP, para atraerse el voto de Zapatero, ese voto que nunca supo quien fue Pablo Iglesias.

En Canarias tampoco va a suceder nada que no haya sucedido anteriormente. Más de lo mismo…

López Aguilar (PSC), seguirá defendiendo la impuesta españolidad de estas islas, pero, eso si, con acento guanche y no desde su tierra, sino desde un cómodo sillón azul.

José Manuel Soria (PP), seguirá viajando en clase VIP en sus vuelos a la calle Génova (doy fe de ello) y se ha quedado a la espera de que algún niño más desaparezca, para seguir utilizando ese dolor como arma electoral.

Paulino Rivero (CC); me recuerda mucho a las tradicionales plañideras. Seguirá siendo la voz de su amo (PP) mientras subasta los votos de los canarios al interés de Madrid (“… apoyaremos a Zapatero en su investidura sin condiciones previas… pero nos tienen que llamar…”). Como se ha llevado el varapalo que él solito se buscó, sigue esperando esa llamada de la Moncloa como un amante despreciado (menos mal que tiene línea directa con el Rey…).
Eso sí, como Presidente de Canarias, no hay que negarle su preocupación por los enfermos del Hospital Negrín con inmovilidad reducida. Rivero procura que éstos tengan una rehabilitación obligatoria y los anima a que caminen en vez de utilizar una silla de ruedas. Vamos… que no se gasta un euro en dotar al hospital de sillas de ruedas para estos enfermos. En el Hospital Negrín sólo hay DOCE sillas de ruedas para unos CINCUENTA pacientes diarios. Evidentemente los enfermos se ven abocados a pedir la vez para utilizar la dichosa silla. Vamos… como en la cola del cine.

Y como después de este 9-M todo ha cambiado para que nadie cambie, nos seguiremos encontrando con el mismo panorama que teníamos el 8-M:

  • Las mujeres seguirán siendo asesinadas por sus parejas sin que el ¿nuevo? Gobierno habilite los mecanismos necesarios para atajar esta sangría machista.
  • Seguirán siendo acosadas en lo doméstico, social y laboral.
  • Seguirán cobrando menos que los hombres ante un trabajo igual.
  • Los jóvenes seguirán viviendo con sus “viejos” porque comprar una vivienda continuará siendo un milagro.
  • Seguirá sin perseguirse la piratería en cuanto a la mano de obra esclava.
  • Seguirán los pelotazos y “ladrillazos” con total impunidad.
  • Los corruptos pagarán sus fianzas con lo que robaron para evadir la cárcel.
  • Los contratos basura no van a ir a más porque ya no se puede pedir más basura.
  • La canasta básica de la compra estará para lujo de algunos.
  • Los políticos se olvidarán de sus promesas hasta dentro de cuatro años.
  • La siniestralidad laboral irá… pues como siempre, más muertos.
  • El fracaso escolar optará al Libro de los Records.
  • La sanidad seguirá igual de insana y las listas de espera, desesperantes.
  • El despido improcedente seguirá siendo un “chollo” para los empresarios.
  • Los inmigrantes seguirán siendo perseguidos, acosados y expulsados.
  • Los bancos seguirán con sus beneficios “muchimillonarios”.
  • Las comunicaciones seguirán siendo un desastre con muchos beneficios.
  • Los movimientos nacionalistas e independentistas nos seguirán asustando.
  • La Jerarquía Católica nos seguirá llamando imbéciles mientras se alimentan sus parásitos con nuestros impuestos.
  • Cuba y Venezuela seguirán siendo “dictaduras” mientras Colombia, EE.UU, Guinea Ecuatorial, Marruecos, etc. son considerados ejemplos “democráticos”.
  • Sahara Occidental seguirá llorando su abandono y lamiendo sus heridas de muerte, ante la pasividad de Zapatero y la melosa sonrisa del “hermano mayor” (el Rey) del sátrapa Mohamed VI.
  • La libertad de expresión seguirá condicionada por la Casa Real.
  • Seguiremos soportando al heredero de Franco.
  • Seguiremos sin ser iguales ante la ley.
  • Seguiremos teniendo el derecho a permanecer callados.
  • Seguiremos siendo menores de edad. Ya lo dijo Franco.
  • Etc. etc. etc…

Menos mal que para paliar un poco este triste panorama ha salido al paso el Papa Benedicto anunciando nuevos pecados mortales. Hay que esperar que el castigo divino haga su trabajo. Mientras tanto, el castigo terrenal ya lo están sufriendo millones y millones de seres humanos. Su principal pecado ha sido el pecado de vivir.

Si lo recuerdo, la semana próxima hablamos de los nuevos pecados. Amén.

Pregunta idiota que se me ocurre esta semana: ¿Para cuando un Tribunal Especial que juzgue y castigue los incumplimientos electorales de los partidos gobernantes?

Agustín Mora