El cuento chino de Mariano
Según Mariano Rajoy “la desalinización es un cuento chino. Si volvemos a ganar, el trasvase del Ebro se va a construir porque la opción de las desalinizadoras no tiene ningún sentido. Contaminan y ademán tampoco se van a hacer”. El “cuento chino” de Mariano son las 750 plantas desalinizadoras existentes en España que aportan 400 hectómetros cúbicos al año, abasteciendo a una población de dos millones y medio de personas, y para el año 2007 podrán resolver los déficits hídricos de Murcia, Alicante, Almería, Málaga y Baleares, e incluso Barcelona. La contraposición con las supuestas prestaciones de un hipotético trasvase del Ebro, son evidentes a cualquier observador imparcial, e incluso la prensa internacional, desde Le Monde a The Economist, han criticado con dureza al derogado trasvase, sólo defendido por el PP y algunos medios afines. Con independencia de su inviabilidad económica y ambiental, el agua trasvasada cada año dependería de las precipitaciones y la situación existente en la cuenca del Ebro a lo largo de ese año, lo que hubiera constituido un riesgo para todos los usuarios del trasvase, aún mayor para los usuarios situados al final, es decir, fundamentalmente para Almería y Murcia. En las cifras anteriores se incluyen tanto la desalinización de aguas salobres (agua subterránea salinizada, ya sea de acuíferos costeros en contacto directo con el mar o de acuíferos aislados) como de aguas marinas. La mitad corresponde a aguas marinas y la otra a aguas salobres, aunque el número de plantas para desalinizar agua de mar es menor que el de salobre, pues éstas son de menor capacidad. Las desalinizadoras dan de beber a 121 millones de personas en el mundo, a un coste que hoy no supera los 40 céntimos de euro por metro cúbico. Con un periodo de amortización de 15 años y subiendo el agua hasta una cota de 100 metros, el metro cúbico de agua desalinizada cuesta 0,45 euros como mucho. Según el CEDEX el 40% es gasto energético, otro 40% la obra, y el 20%, personal y reparaciones. Un precio bastante inferior a los 91 céntimos de euro por metro cúbico del trasvase del Ebro, y que seguirá descendiendo en los próximos años. España es de los países con mejores tecnologías de desalinización, lo que nos sitúa en un lugar privilegiado en un sector en rápida expansión, al igual que sucede con la energía eólica y la solar fotovoltaica. De hecho exportamos la tecnología a países tan variados como Argelia o Estados Unidos. Las desalinizadoras crearán empleo y tejido empresarial, generarán innovación tecnológica y exportaciones, y aún pueden reducirse mucho sus costes. Las desalinizadoras son el futuro, y quien más desarrolle esta tecnología, tendrá una importante ventaja comparativa en un mundo donde crecen las demandas de agua y la mayor parte de la población vive en zonas costeras.
José Santamarta es director de la edición española de la revista World Watch






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