A lo mejor se queda con el solar y hacemos una cosilla ¿eh? Tú haces de intermediario de la venta, que yo no puedo, y tú pides la comisión ¿eh? Y luego nos la repartimos bajo mano. (...) Pero me tengo que hacer rico, porque me estoy arruinando, Boro. (...) Tengo que ganar mucho dinero, me hace falta mucho dinero para vivir". Con este desparpajo se sinceraba Eduardo Zaplana en una conversación telefónica con su amigo el concejal valenciano Salvador Palop, el 11 de febrero de 1990. Una charla que salió a la luz por un pinchazo policial, y que no arruinó la entonces incipiente carrera de quien era presidente del PP en Alicante porque el sistema jurídico garantista de la democracia española no consideró la grabación como válida en el famoso caso Naseiro, de financiación irregular del PP.
Viene a cuenta rescatar lo que piensa Zaplana --¿habrá tenido tiempo ya de hacerse rico?-- para reflexionar sobre el desparpajo con que la derecha de este país anatemiza aquello con lo que no comulga, sin asomo de remordimiento de conciencia por los pecados cometidos. Oír al portavoz del PP, con semejante curriculum y lo que queda por ver, decir que a Montilla "se le ha pillado" por la condonación de intereses de la Caixa al PSC --algo que será tan feo como la condonación de los créditos al PP, pero que es a todas luces legal--, sólo puede provocar sonrojo o admiración. Una admiración que se extiende a su colega Ángel Acebes, coautor de la patraña informativa del 11-M, y que hoy sigue en sus trece con una versión cómica bajo el título ETA tutela el Estatut.
Vaya también una ovación para Esperanza Aguirre, por su enérgica arenga a los cachorros peperos para que acaben con el complejo de la superioridad moral de la izquierda, y por su exaltación del amor de los conservadores por la libertad. Toda una declaración de principios compatible ¿por qué no? con el sentido elogio que Fraga dedicó a su añorado Franco en el 30° aniversario de que el invicto caudillo lo dejara todo "atado y bien atado". Manda huevos, que diría Trillo, el héroe de Perejil.
JOAN MANUEL Perdigó






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