Si la derecha trabucaire fuera coherente con sus propios postulados, nunca hubiera discurrido y orquestado el ominoso boicot a los productos catalanes. Si esa derecha montaraz considerara de verdad a los catalanes como compatriotas, esto es, españoles, y si fuera también verdad que ama a España como dice todo el rato amarla, no querría por nada del mundo perjudicarles y perjudicarla mediante esa campaña que se ha inventado para arruinar en lo posible a los cosecheros catalanes de vino y cava, y a los fabricantes de aceite, embutidos, textil, paté o conservas.

Si esa derecha cerril quisiera lo mejor para España, no andaría fastidiando a una parte tan importante de ella, ni invitando al conjunto de la nación a sumarse a esa cruzada rupestre y cainita contra las excelentes manufacturas catalanas, que tanto, por cierto, nos prestigian por esos mundos del Señor.

Si los del boicot amaran de veras a España, su libertad, su independencia, su dignidad, su soberanía, el boicot se lo podían haber hecho, por ejemplo, a los productos americanos, y ello como reproche a la inaceptable injerencia en los asuntos españoles al tratar de impedir la venta de unas lanchas y unos aviones de nuestras factorías, tan necesitadas de carga de trabajo por cierto, al Gobierno legítimo de Venezuela.

Pero esa necesidad de inventarse enemigos entre los hermanos, y de creerse el propio invento hasta tomar posiciones tan hostiles, groseras y beligerantes como la del boicot a la economía catalana, nada tiene que ver con el amor a nada, y mucho menos a este país que es de todos, la nación en la que cabemos todos. O, sencillamente, no es sino la finca de uso particular a la que quieren reducirla los de siempre.

Los productos catalanes son productos españoles, a menos que esa carcundia boicoteadora considere que Catalunya está en Noruega, en Egipto o en Canadá. Pero es que, además, esos productos son espléndidos y arreglados de precio, y están elaborados con el esfuerzo y el sudor de nuestros trabajadores, a los que los del boicot quieren dejar, por lo visto, sin empleo.

RAFAEL TORRES