Hola amiguitos soy Coco. Y hoy os voy a enseñar la diferencia entre un barco y un avión. ¿Chupado? No, sí eres periodista de El Mundo.

¿Una fragata española participando en el bombardeo de la frontera de Iraq con Siria? Que yo sepa la frontera sirio-iraquí está bien lejos de cualquier vía navegable por cualquiera de las fragatas de la Armada española o del alcance de sus cañones de 76 o 127 milímetros si estuvieran en el Mar Rojo, el Golfo Pérsico o el Océano Índico. A lo mejor tienen un supercañón que alcanza objetivos a miles de kilómetros. ¡Y yo sin saberlo!

Me pareció una tontería y no le hice caso. Como iba yo a imaginar que una chorrada así sólo podría ser parida por la mente de un periodista, y de El Mundo por más señas (sí, sí… ese periódico que el 12-M sacó en portada la foto de un cadáver reconocible por sus familiares, y luego se ha dedicado a dar voz en primera plana año o año y medio después a todo colega de camello que de pronto recuerda que el fulano le había hablado de sus contactos en ETA o que fue torturado en comisaría).

En los foros de temas militares siempre nos cachondeamos de los periodistas por no dar ni una. Que manía de llamar fragata a todo lo que sea gris y flote. O “marine” a todo militar estadounidense. Es lo que tiene hablar hoy de vacas locas o clonación humana, mañana de huracanes y tsunamis, y al otro de inmigración o reformas de estatutos autonómicos. Y si a eso le añadimos bastante ganas de hacer demagogia nos salen los titulares de estos días.

Alguien en El Mundo “descubrió” no hace mucho que la fragata F101 “Álvaro de Bazán” estuvo integrada varios meses en el Carrier Strike Group 2, un grupo aeronaval de la U.S. Navy. ¿Secreto de estado? Ni de coña. Una afoto de mayo de 2005.

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