Publicidad:
La Coctelera

SIN PELOS EN LA LENGUA

31 Enero 2006

LOS SALVAPATRIAS

Nada como crear un problema que no existe para presentarse como la solución cuasi-milagrosa del mismo, para soslayar otros que sí existen, para intentar sacar beneficio propio, o para entrar en los anales de los trastornos psiquiátricos. Un poco de todo esto puede haber en la actitud de bastantes dirigentes del Partido Popular, empezando por su cúpula nacional, y de ese conglomerado de asociaciones y medios de comunicación que constituye su colchón exterior, la particular manifestación de la corriente neoconservadora en España. En cualquier parte del mundo cuando se acaban los argumentos racionales se suele recurrir a la patria, y en España, un gran sector de la derecha no duda en invocar el peligro que corre la unidad de la misma, a la que nunca, en cierto modo, ha dejado de considerar como su finca más que como su país. En los últimos tiempos, la explosión de declaraciones en este sentido ha estado motivada por el proceso de reforma del Estatuto de Cataluña. Desde el inicio se situaron frontalmente en contra, lo que no es una novedad, y según ha ido avanzando el proceso no han dudado en ir bajando el listón de la calidad de las “armas” que emplean para combatirlo. Cuando hace más o menos un mes un teniente general se manifestó públicamente a favor de que el ejército interviniese si el Estatuto era aprobado, no sólo extralimitándose de la función que nuestro ordenamiento otorga al ejército, sino entrando en la órbita de la retórica de las declaraciones golpistas en boga a principios de la década de 1980, la respuesta del Sr. Rajoy y otros dirigentes de su partido fue decir algo así como que si había militares que manifestaban inquietud, la responsabilidad estaba en el gobierno por crear un estado que la propiciaba. A pesar de mi corta edad durante la época antes mencionada, ya leía periódicos con cierta asiduidad y recuerdo claramente que este tipo de declaraciones no estaban dentro de las habituales de los dirigentes del Partido Popular –entonces Alianza Popular- sino que podrían haber sido firmadas por cualquier preboste de Fuerza Nueva u otra organización de extrema derecha.

Está claro que la reforma del Estatuto de Cataluña puede iniciar una reformulación de la organización territorial de España para convertirla en un sistema federal pleno. No hay que olvidar (y esto lo hacen intencionadamente los señores del PP) que la reforma del Estatuto de Cataluña no es la única que está en curso y que, muy probablemente, están por venir otras. Frente a esta naciente organización federal se pueden mantener varias posturas, y todas se pueden razonar. El sistema recaudatorio cambiaría, beneficiando notablemente a las arcas de las comunidades autónomas, y adelgazando las del Estado central, puesto que los recursos no se multiplican milagrosamente. En esta dirección iría el debate que se podría sostener si todo fuera por los cauces de la lógica. En lugar de esto nos encontramos con todo un juego conceptual bastante absurdo en torno a la palabra “nación”, que como sabe cualquiera que consulte un diccionario de una cierta extensión puede tener varias acepciones. Recuerdo que cuando leí, hace ya muchos años, “El Último Mohicano” de J. Fenimore Cooper allí se mencionaba repetidas veces “la nación mohawk”, “la nación oneida” y otras varias. Lo mismo sucede en los innumerables “westerns” que todos hemos visto, y aún podemos encontrarlo si consultamos las múltiples páginas web de las diferentes “naciones” indias de Norteamérica, sin que nadie se lo tome como un atentado a la integridad de los Estados Unidos. Si preguntamos a un escocés cuál es su nación, es muy probable que responda “Escocia”, sin que esto se tome en el Reino Unido como un ataque a la unidad de este país. Fichte escribió su “Discurso a la Nación Alemana” cuando Alemania era un conjunto de estados totalmente independientes. Para abundar más, el himno gallego “Os Pinos”, en cuya letra muchos no se fijan debido a su longitud, contiene en uno de sus versos la invocación “nación de Breogán”. Galicia ha estado durante prácticamente toda su historia como comunidad autónoma gobernada por el Partido Popular, y he visto a Fraga cantarlo en varias ocasiones. ¿Era “play-back”? No contentos con este uso de un término lo suficientemente flexible como para admitir varias interpretaciones, ciertos medios conservadores jugaron a desencadenar una cierta campaña anticatalana, con un turbio boicot a sus productos incluido. Además, los dirigentes del PP ahora lanzan una campaña de recogida de firmas para pedir un referéndum sobre el estatuto catalán, cuya posibilidad no está contemplada en esa constitución que tanto dicen defender. De paso diremos que en esto de la consulta popular extemporánea coinciden con alguna carta -tan llena de conceptos apolillados como de disparates léxicos y sintácticos- que ha enviado a algún diario algún golpista de los del 23 de Febrero de 1981. Por si todo esto fuera poco, una asociación presidida por el presidente de Nuevas Generaciones del PP en el País Vasco llama a “llenar las calles de patriotas resistentes”. (El País 27/01/2006). La asociación pretende llamarse “Fundación para la Defensa de la Nación Española”. Si no fuera porque ya sabemos dónde han llevado otras veces estos desvaríos, sería para reír.

Se podría pensar que el Partido Popular y sus organizaciones satélites se han constituido como defensores de una cierta idea de un estado unitario, o del respeto a la unidad del mismo. Una especie de nuevo jacobinismo, que tanta consecuencia ha tenido en Francia, modelo de centralismo. Una idea que puede tener sus defensores y sus detractores, pero que se puede desarrollar racionalmente. Sin embargo en los últimos meses hemos visto que el Gobierno Balear, presidido por el PP, ha dicho que ellos no van a aplicar la reciente ley en contra del tabaco en los lugares de trabajo. Una ley estatal. Las comunidades autónomas gobernadas por el PP han manifestado que no van a aplicar los contenidos mínimos de la recientemente aprobada Ley (también estatal) Orgánica de Educación, sino otros de su conveniencia. El Ayuntamiento de Salamanca, gobernado por adivinen qué partido, durante los últimos meses ha escenificado toda clase de desafíos a una ley, aprobada por el Parlamento español, que ordena devolver unos legajos a su legítimo propietario, la Generalitat de Cataluña, a quien le fueron robados por le ejército franquista cuando entró en Barcelona en Enero de 1939. Lo verdaderamente chocante es que se haya tardado tanto en devolverlos. Un país democrático no puede justificar el saqueo ni los botines de guerra. También choca que el ayuntamiento salmantino ordenara a su policía local desobedecer una ley estatal (¿Qué diría la COPE si esto hubiera sucedido en Vic, por poner un ejemplo?). Desde un punto de vista jurídico, tampoco tiene sentido criticar esta justa devolución argumentando que va contra la unidad de España. Según la Constitución de 1978, el gobierno de cada comunidad autónoma es el máximo representante del Estado en su respectivo territorio. Y los ejemplos de esta particular ley del embudo (¿estatal?) pueden seguir multiplicándose: En varias comunidades gobernadas por el Partido Popular, notablemente en la de Madrid, no se debe de tener un tan alto sentido de la unidad nacional cuando dos bienes como son una educación pública igualitaria y una sanidad pública universal se ven maltratados. Vemos como se ponen dificultades para ceder suelo para construir colegios e institutos públicos y, sin embargo, se dan facilidades para que se levanten privados y concertados (éstos últimos pagados con los impuestos de todos), algo mucho más snob en ciertos círculos no precisamente ilustrados. Algo parecido sucede con las clínicas privadas. Incluso el Consejero de Sanidad de Madrid ha dicho algo así como que habría que bajar los salarios de la sanidad pública, que no son “competitivos”, para equipararlos con los de la privada. ¿Se defiende el interés general cuando se apoya a meros negocios privados? En Toledo, la ciudad donde vivo, también gobernada por el Partido Popular, está en curso de tramitación un Plan de Ordenación Municipal que declara urbanizables, para construir varios miles de viviendas, terrenos que hasta ahora estaban protegidos por su valor paisajístico y que posibilitaron que la ciudad fuera declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Por si esto no fuera bastante, se pretende edificar justo encima de los restos de la antigua capital del reino visigodo, recientemente descubiertos; hecho ya grave de por sí si no se tuviera en cuenta que prácticamente no existen ciudades visigodas excavadas. Naturalmente, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y varias organizaciones más, se han pronunciado en contra. Harían falta argumentaciones escolásticas extraordinariamente sutiles para sostener que se defiende a España, a la nación, al interés general etc. cuando se entra en los terrenos pantanosos de la especulación urbanística.

Iba a decir que se me viene a la cabeza que estos son algunos ejemplos de lo que puede pasar cuando se pretende ser Robespierre y se acaba siendo el Harpo Marx de “Sopa de Ganso”, si no fuera porque admiro mucho a esos actores y a esa película. Además, Harpo estaba callado.

Maximiliano Bernabé Guerrero.

servido por sotnasol sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Los comentarios están cerrados


Sobre mí

Avatar de sotnasol

SIN PELOS EN LA LENGUA

ver perfil »
contacto »

Soy un Puto Rojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, un viejo truhán, capitán de un barco que tiene por bandera un par de tibias y una calavera.




Contadores

Number of online users in last 3 minutes
Visitas desde el 14 de Agosto de 2006






Fotos

sotnasol todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera