Es la primera vez que...
La extraña y tensa situación política de España se caracteriza por la enorme cantidad de cosas que nunca habían ocurrido desde que se abrió la etapa democrática... pero que ahora pasan
El enorme barullo político-mediático que desde su epicentro madrileño envía ondas de mala leche a toda España se resume en una circunstancia extraordinariamente significativa: desde el 14 de marzo del 2004, y especialmente en los últimos meses, no dejan de sucederse acontecimientos inéditos hasta ahora en la historia de la actual etapa democrática. Son esas cosas que ocurren por primera vez las que están marcando con su impronta un momento político tan extraño como inquietante.
Aclaremos algo: no es, ni mucho menos, la primera vez que se debate la posibilidad de introducir cambios en la Constitución, o se reforman estatutos de autonomía, o se negocia con ETA, o dicha organización terrorista rompe una tregua. Tampoco son nuevas las discusiones sobre el cumplimiento íntegro de las penas impuestas a terroristas o sobre el papel de la Justicia en relación los demás poderes del Estado de Derecho.
LO QUE NUNCA había ocurrido es que un partido político constitucionalista, que ha gobernado y aspira a hacerlo nuevamente, utilice a ETA como argumento político cotidiano. Así, por primera vez, un presidente del Ejecutivo español ha tenido que salir a dar explicaciones tras un atentado, y por vez primera los terroristas cuentan con la tremenda ventaja de que sus declaraciones y acciones incidan directa y espectacularmente en el día a día del sistema democrático. Desde el final de los setenta y el inicio de los ochenta, cuando los crímenes etarras desencadenaban la reacción del búnker fascista en contra de Suárez. Gutiérrez Mellado o el propio Rey, no se había visto que las manifestaciones supuestamente dirigidas contra el terrorismo derivasen en crudas demostraciones contra el Gobierno democrático. Es terrible, pero por primera vez ese Gobierno elegido se ve atrapado en una pinza entre su principal oponente parlamentario y la propia banda terrorista.
Por primera vez, políticos del principal partido de la oposición y medios de comunicación sedicentemente democráticos se dedican sistemáticamente a desinformar sobre la autoría de un atentado (el mayor que ha sufrido nunca nuestro país). Y la sucesión de acontecimientos hasta ahora inéditos abarca una amplia gama de asuntos, como la durísima condena por parte de un juez a dos policías acusados de llamar a declarar en comisaría a dos militantes (del PP) sospechosos de haber protagonizado un altercado que derivó en amenazas y agresiones físicas a un ministro. Si fallos semejantes hubieran sido moneda corriente, ¿cuantos sindicalistas, ecologistas, activistas sociales o militantes de izquierda no hubiesen empurado a los servidores del orden que les aporrearon, esposaron, detuvieron y acusaron?
Es la primera vez también que la excarcelación de un terrorista (repugnante asesino que, sin embargo, ya ha cumplido su pena) se evita mediante un juicio sobrevenido, forzadísimo en su planteamiento y cuya sentencia refleja una dureza inaudita. Además, este caso concreto contiene más novedades, entre ellas la utilización de un pleno de la Audiencia Nacional para rectificar una decisión (la concesión al preso de un régimen atenuado) ya tomada por la sala que llevaba el tema. Suma y sigue: jamás se había intentado procesar a un lehendakari por el ¿delito? de hablar con representantes de una organización política ilegalizada pero a cuyos miembros nadie ha despojado de sus derechos individuales (¿serán llevados también a juicio los periodistas que van a las ruedas de prensa de Batasuna y a los medios que reproducen lo que allí se dice?). Pero la guinda del pastel judicial es la exclusión de un magistrado del Constitucional en el momento en que dicho tribunal ha de tomar una decisión de gran importancia. Es, cómo no, la primera vez que ocurre (y eso que hubo casos mil veces más sujetos a posibles incompatibilidades).
NO RECUERDO que un ministro fuese objeto de las críticas e insultos vertidos sobre Fernández Bermejo antes, no ya de los cien días de gracia, sino de haber tomado siquiera posesión del cargo (¿qué les molestará de este fiscal?, ¿su seriedad, su firmeza o tal vez su conocida severidad en los casos de corrupción?).
Porque hay una cosa curiosa en todo esto: es la primera vez que a un partido político se le acumulan los cargos públicos procesados por presuntas prácticas corruptas y la mayor parte de dichos cargos no sólo sigue en su puesto sino que repetirá en las elecciones del próximo mes de mayo.
Demasiada novedad.






aslñkdfj dijo
era la primera vez que eta esta tan debil y es la primera vez que un gobierno chulo y prepotente por no hacer caso deja que se fortalezca.
esa es la verdad ams importante.
13 Febrero 2007 | 10:12 AM