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La Coctelera

SIN PELOS EN LA LENGUA

30 Septiembre 2008

Capitalismo ignorante

Hace unos días, en este mismo periódico, una letras muy grandes recogían el pensamiento de un príncipe de la economía: "Nada volverá a ser como antes", nos advertía. Y de esas palabras se infería que el apocalipsis estaba muy cercano

Desde Heráclito sabemos que todo pasa y nada es. Pero eso el capitalismo por lo visto lo ignoraba. Tantos años montados a lomos de la imperiosa necesidad del crecimiento y nadie había admitido la posibilidad del estancamiento. No hace falta ser banquero para intuir que el dinero que ganan unos pocos es el resultado del empobrecimiento de muchos. Los príncipes de la economía suelen hacer profecías cuando estas ya son innecesarias, porque la realidad les ha dejado sin argumentos. "Nada volverá a ser como antes", dicen. Es una frase que intenta meternos el miedo en el cuerpo. Los poderosos han provocado esa catástrofe financiera y ahora de lo que se trata es de que entre todos asistamos a la pena colegiada.

En ámbitos más cercanos, el presidente de la Generalitat nos advierte de que van a ser las familias y la Administración las que van a pagar la codicia de unos banqueros lejanos y la irresponsabilidad de unos mecanismos de control que prefirieron no controlar nada. Al fin y al cabo son los mismos que tienen en sus manos el botón nuclear. Cabe esperar que al menos ahí los controles funcionen con mayor eficacia.

Pero regresemos a la frase de todos nuestros temores. Si se nos dice que nada volverá a ser como antes se nos está anunciando que vamos a ir a peor. Eso significa un llamamiento a la realidad del pasado. Las cosas nos iban bien y ahora la fiesta se acabó. ¿Éramos conscientes de esa prosperidad cuando la vivíamos? ¿Sabíamos las causas últimas del lujo a nuestro alcance, de las vacaciones en Cancún, del cambio de coche cada dos años, del desprestigio del ahorro y del enaltecimiento del consumo, de la trampa del crédito fácil y de la frivolidad del "me lo merezco"? Es ahora, cuando el capitalismo asilvestrado le ha visto las orejas al lobo, que se nos viene a decir que la culpa fue nuestra, porque nos creímos autores de nuestra pequeña fortuna cuando en realidad solo éramos meros figurantes necesarios para consolidar los negocios de los verdaderos protagonistas del desastre.

Hagan un ejercicio de globalización y lleven ese titular a otras partes del mundo. Díganles a las madres subsaharianas que ven morir a sus hijos de hambre que "nada volverá a ser como antes". Acudan con este mensaje a las chozas devastadas de Birmania o de Haití. Comuniquen la profecía a los indigentes que se preparan para dormir en los agostados cajeros automáticos. A toda esa gente, que son muchos más que nosotros, les encantaría saber que nada va a volver a ser como antes, porque ellos llevan milenios instalados en el antes, esa miseria endémica sobre la que el primer mundo ha forjado sus cimientos de barro.

Estados Unidos va a desembolsar ahora 700.000 millones de dólares para salvar el sistema que ellos mismos han dejado pudrir. Tal vez de ese modo reflotarán nuestra pequeña hipoteca y resurgiremos tras unos años de penitencia, solo para que algún día no tan lejano otro príncipe de la economía pueda decir que ya todo vuelve a ser como antes. También lo será el hambre de tanta gente que, a lo largo de la historia, no ha tenido un antes que lamentar porque siguen agonizando en la desigualdad de siempre.

Eso es lo que los privilegiados queremos ignorar.

Joan Barril

Discurso final del "El gran dictador"

"Lo lamento, pero no quiero ser emperador; ese no es mi negocio. No quiero gobernar, ni gobernar a nadie. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: judíos y gentiles, blancos y negros."

"Todos deberíamos querer ayudarnos; así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos, en este mundo hay sitio para todos, la tierra es rica y puede proveer para todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso."

"Pero hemos perdido el camino. La codicia ha envenenado el alma de los hombres y ha construido barricadas de odio en el mundo. Nos ha hecho marchar a paso de ganso hasta la angustia y la sangre derramada. Hemos dominado la velocidad, pero estamos encerrados. La maquinaria que da abundancia nos ha dejado en la privación. Nuestra sabiduría nos ha hecho cínicos. Nuestro ingenio, duros y faltos de bondad. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que la maquinaria necesitamos humanidad., más que el ingenio, necesitamos bondad y amabilidad. Sin estas cualidades la vida sería violenta y todo estaría perdido"

Groucho Marx

Tags: crisis

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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Jo

Jo dijo

Me ha encantado este artículo. Dice verdades como puños. Pero los poderosos del sistema no contaban con el factor X. El factor X es el cambio climático. No se puede vivir eternamente en el país de jauja sin haber asumido un mínimo de responsabilidad. Como el hombre moderno es un irresponsable, el hombre moderno va derecho a la ruina. Y no habrá una segunda oportunidad. Sería de ilusos pensar que el buen dios va a permitir que tropecemos de nuevo con la misma piedra.

Jo

30 Septiembre 2008 | 01:29 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

!Cuanto trabajo cuesta reunir unos dolares en favor de los que pasan hambre y que pronto se dispone de millones, para ayuda a los culpables de que existan esas hambres!

30 Septiembre 2008 | 05:40 PM

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Soy un Puto Rojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, un viejo truhán, capitán de un barco que tiene por bandera un par de tibias y una calavera.




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