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La Coctelera

SIN PELOS EN LA LENGUA

8 Octubre 2008

Cocina rápida: Preparando un exquisito plato de capitalismo global

Hola apreciado lector, le saludamos cordialmente y le damos la bienvenida, en nombre de nuestra empresa, al presente número de nuestra colección por fascículos “Cocine y aprenda los saberes del mundo en menos de 2000 palabras”. Al preparar esta excitante colección, pensamos en las necesidades que podría tener alguien como usted. Una persona muy ocupada, que no puede perder ni un segundo de tiempo en su apretada agenda. Un hombre o una mujer del siglo XXI que, gracias al imparable progreso que venimos disfrutando, hoy tiene menos tiempo que nunca para leer aburridas obras completas de insignes pensadores que marcaron el mundo tipo Platon, Galileo, Newton, Kant, Hegel, Marx, Lenin, Einstein, Chomsky, Wallerstein, o quien sea que aun hoy se dedique a la obsoleta y aburrida tarea de escribir gordos libros que sólo sirven para atraer el polvo en las estanterías y ser leídos por antipáticos profesores de universidad. Es por ello que decidimos aplicar el revolucionario método del “Cocinismo Pedagógico” (CP) patentado por Sir Alfred Raymond McConney Junior. Después de contrastados experimentos, Sir Alfred consiguió que chimpancés pigmeos (bonobos) de las selvas del Congo aprendieran la tabla de multiplicar del 5 mientras hacían una tortilla a la francesa. Incluso los más avezados primates, consiguieron aprenderla mientras le preparaban un delicioso té inglés. Al pensar que el ADN del simpático chimpancé, es similar en un 99% al de los seres humanos, Sir Alfred, con miras a contribuir al progreso de la humanidad y de su cuenta corriente, nos animó a lanzar la presente colección que usted tiene ya en sus manos.

En el primer capítulo que hoy nos ocupa, nos centraremos de un modo muy sencillo, en cómo preparar un delicioso plato de capitalismo global, para compartir con la familia y amigos. Pues bien, dicho esto, empecemos sin perder un segundo con la elaboración de esta fantástica comida tan de moda, en varios pasos muy sencillos a la par que divertidos:

1. Colóquese el delantal y tenga a mano todos los utensilios que crea pueda necesitar. Ponga en una gran olla, a fuego lento, 24.000 personas muriendo de hambre todos los días. Muy importante, asegúrese que de estas personas, 4.500 sean niños, para no descuidar el punto de sal. En otra olla, cerca de la primera para que no se nos pase, coloque a 76.000 personas más que mueran por enfermedades relacionadas con la malnutrición. Estupendo, cierre las dos ollas por el momento. Ya tenemos 100.000 muertas diariamente relacionadas con la insuficiente ingesta de alimentos.

2. Vaya a ver la televisión mientras las ollas en la cocina van calentándose poco a poco. Si oye gritos de dolor no se preocupe, será su imaginación ¿Acaso gritan los caracoles cuando se cuecen? Haga zapping y empiece con algún divertido concurso para hacerse millonario o perderlo todo a la siguiente pregunta.

3. Vuelva a la cocina. Ahora en un plato aparte, asegúrese de contar 8.000 personas muertas de SIDA cada día y de que en otro plato adjunto, más hondo, sean infectadas hasta un total de 12.000 en el mismo período llegando a la divertida y sabrosa cifra de 40 millones de infectados a nivel mundial. Llame por teléfono, sin perder de vista el fuego, al clérigo de su parroquia más cercana y asegúrese que la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana aun insiste en la prohibición de usar métodos anticonceptivos tildándolos de pecaminosos, para que de este modo el conteo no disminuya, sino que, a ser posible, aumente. Esto nos ahorrará más adelante, engorrosas leyes de extranjería para echarlos del “Primer Mundo”. Todos hermanos sí, pero bien lejos.

4. Vuelva al televisor. Ya ha empezado esa magnifica serie norteamericana de médicos-modelos en un hospital privado, tan auténtica, tan real, con esas sonrisas Colgate que nos transportan a otro mundo... Relájese un poco, pero sin perder de vista el reloj. Contabilice 30 minutos.

5. Vamos, vamos, no pierda de vista las ollas del principio, a la cocina de nuevo. Ahora abra el grifo y déjelo saliendo agua hasta llegar a los 100 litros al día que es justo la cantidad de agua que gasta cada estadounidense de media diaria. No sea ridículo, usted no es menos que ellos, ¿No querrá gastar los 30 litros que la OMS considera necesarios o peor aún, no querrá consumir los 2 litros de cualquier “paisucho” africano perdido de la mano de Dios? Disfrute también sabiendo que solo 3 de cada 5 personas en el mundo tienen acceso al agua debidamente saneada y usted es una de ellas. ¡Siéntase parte del mundo libre!

6. Enchufe de nuevo la pantalla amiga, resumen de Big Brother, ¡Qué bueno! Vaya, parece que al final la madre de Lucía hablando con la Milá admite que su hija es una “puta” y desaprueba su relación en la casa con Tommy, el musculoso camarero de Benidorm que desde el principio le echó el ojo y algo más, a la buena de Lucía. A su pobre madre le gustaba más el novio que tenía de toda la vida, Josele, que ya ha acabado Medicina y está en estos momentos comenzando el MIR. Pronto tendremos las declaraciones del “indignado cornudo” ¡Y es que mira cómo es la gente, que ni de tu madre te puedes fiar ya!

7. De vuelta a la cocina, parece que las 100.000 personas ya están casi cocidas. ¿No deberíamos quizás añadir un poco de Calentamiento Global y Cambio Climático a todos estos ingredientes? Por supuesto que sí. Agregue por tanto a otra olla calculando bien las siguientes cantidades:

  • 6.500 millones de personas que es la población mundial actual, la cual si sigue creciendo como hasta ahora para el 2.030 será de 8.300 millones. Gracias a Dios que, seguramente, los 100.000 infelices que se cuecen diariamente en la olla, con el “invento” de los biocombustibles aumentarán y ayudará a mitigar malthusianamente el crecimiento demográfico. ¿Por qué? Porque si utilizamos 230 kilos de maíz para producir 5 litros de etanol, ya no estamos utilizando esa cantidad para alimentar a un niño durante todo un año que sería justo lo que necesitaría para vivir. Amén del aumento que en los precios de los alimentos de primera necesidad esto significará. De todos modos, lo que le queríamos decir es que para seguir con la misma cantidad de emisiones actuales en el 2030, o sea, para seguir con la misma cantidad genocida que está provocando el Cambio Climático y no aumentarla, deberíamos para esas fechas rebajarlas un 30%. ¡Y esto para contaminar lo mismo que ahora! Son comprensibles las risas del público en general, al recordar que el archifamoso Protocolo de Kioto pedía reducir las emisiones un 5% y la mayoría de los países no lo cumplen actualmente. Por tanto, avive el fuego de la olla global un poco más y añádale bastante pimienta, sin miedo.

  • Un poquito más de calor al horno, ya que si la situación sigue como hasta ahora, en el 2.030 la temperatura del Amazonas será de 4º a 6º superior y el 30% de la misma se convertirá en sabana seca. Como no hay mal que por bien no venga, quizás entonces, sí será un buen momento para nuestros emprendedores constructores “nacionales”. Ya saben amigos, ¡Vayan pensando en comprar terrenitos a los yanomamis y hagan el negocio del siglo!

  • Por supuesto, todo esto hágalo copiando el “sostenible” desarrollo de EUA que emite casi el 30% de toda la contaminación de C02 del mundo teniendo menos del 5% de su población. O sea que ponga otra olla y si no le cabe compre otro hornillo.

8. Ahora meta a la mitad de la población mundial en un bote pequeñito como si fueran guisantes, si le cuesta cerrar, apriete sin miedo, no pasa nada si alguno se aplasta un poco. Porque recuerde que la mitad más pobre del mundo tiene sólo un 1% de la riqueza. Luego coja al 2% más rico y déle la mitad total de la riqueza terrestre, recordando eso sí, que el 1% tiene el 40% y no le voy a decir lo que tiene el 0,1% más rico por la sencilla razón que en nuestro mundo libre casi no se puede hablar de ese 0’1% y casi no hay estadísticas (pero denme tiempo y verán). Quizás esto sea porque controlan casi todos los medios de producción y comunicación del mundo, pero sólo quizás.

9. Ahora deje por un momento la cocina, y estos datos tan abrumadores y saque a su perrito “Bobby” a pasear. Relájese, estrene con él el divertido jersey que le compró para que no pasara frío. Acuérdese que el jueves lo debe llevar al veterinario para que le revise esa tos que no se le termina de quitar y hacerle la analítica para vigilar su nivel de colesterol. ¡Un momento, un momento! No se olvide de llevar la bolsa para recoger con la manita los simpáticos excrementos de su traviesa “mascota”. Al fin y al cabo, usted es moderno y racional, todo un ciudadano del siglo XXI, ¿No es cierto?

10. De vuelta a la cocina, ponga en una sartén a fuego intenso, a 800.000 personas muertas al año violentamente y separe de esta sartén en otra con menos aceite, a 500.000 muertos que lo hacen en lugares donde no hay guerra declarada. Piense que quizás esto sea porque el negocio de la guerra representa el 2’5% del PIB mundial y que paradójicamente, en los últimos diez años han aumentado un 45%. Quizás la guerra no sea tan mala para todos al fin y al cabo, al menos no para las 41 empresas norteamericanas y las 34 de la Europa Occidental que coparon el 92% de todas las ventas de armas mundiales el pasado año. Pero bueno, usted a lo suyo, no se caliente la cabeza, porque para degustar un buen chocolate no hay porqué saber con qué tipo de látigo fueron azotados los trabajadores que en África recogieron su cacao. Así que añada ajo y no se hable más.

11. Ahora preste atención con el último paso que es el más delicado, porque requiere de bastante precisión. Sin perder de vista que el 2% de la población más rica tiene la mitad de los activos mundiales (valor neto después de restar a los activos, los pasivos físicos y financieros), coja el coeficiente de Gini mundial que mide la desigualdad en el reparto de la riqueza, y sitúelo en el 89% con una cucharilla sopera dentro de la olla de los 100.000 muertos diarios por malnutrición que ya deben de estar en su punto. Este 89 del índice de Gini vendría a ser igual a decir que de un grupo de diez personas invitadas a una fiesta, una de ellas, bastante suicida por cierto, se atreviese a comer el 99% de la tarta principal ante la incrédula mirada del resto de sus “amigos”. Por supuesto, nadie estaría tan loco para hacer esto en el mundo real, a no ser que quisiera que le diesen una tremenda paliza, o si sus amigos son muy educados, no le invitasen jamás a otra fiesta con tarta de por medio. Pero claro, en nuestro “mundo libre”, esto no ocurre. Y no ocurre porque ocho de esos nueve amigos que se quedan con los restos, con las migajas, tienen los ojos bien tapados y cuando descubren que queda el 1% de tarta, el “capullo” que se la comió les dice a los demás por SU televisión y SUS periódicos que fue culpa de la Economía, la Bolsa, Ben Laden, los huracanes o la cigüeña de París, y que “todos” debemos apretarnos el cinturón...

Pues bien querido lector, ahora ya sabe cocinar a grandes rasgos un delicioso plato de capitalismo global para ser servido bien caliente. Degústelo con su familia y amigos. Quede bien en las fiestas de ocasión. Es usted todo un ciudadano.

Si después de leer toda la receta, tiene a bien pensar que este artículo es duro, cruel, obsceno e incluso de pésimo gusto; me veré obligado a darle toda la razón. He dicho toda la razón. Pero le recuerdo que más obscena es la realidad en la que se basa y eso es lo que este humilde servidor a intentado transmitirle. Los datos aportados son estrictamente ciertos y más abajo le coloco las fuentes para que usted los compruebe en caso de incredulidad. Los datos son números, pero los números los componen individualidades que sufren auténticos infiernos día a día, minuto a minuto. Le ruego que se fije en la magnitud del asunto y en la corresponsabilidad que podamos tener para lo bueno y para lo malo. ¿Qué papel queremos interpretar en este juego global en el que es imposible no jugar?, ¿Vamos a cambiar algo o seguiremos como verdugos pasivos del infierno mundial?

Así que si usted no es o no quiere ser, con todo mi respeto, un terrible “cabrón” egoísta “hijo de puta”, háganos el inmenso favor de despertar de una vez por todas de ese cómodo sueño consumista que tan atolondrado lo tiene. Y si está despierto, apresúrese en despertar a los dormilones que lo rodean. Vamos a unirnos todos porque ya está bien, y porque más nos vale estarlo, para afrontar lo que se nos viene encima.

Fíjese que según investigaciones del Global Footprint Network (California), se necesitarían 5 mundos como nuestro planeta si todos los países siguieran el ritmo de consumo capitalista de los EUA y 3 mundos para el del Reino Unido. Como sólo tenemos un mundo y bastante estropeado, convendría pensar atentamente sobre ello.

Tornar el capitalismo, el sistema de la muerte, en vida, no es un milagro de los dioses, sino aquello que en verdad nos tornará humanos. El nombre del nuevo invento, el de la pócima mágica que no es tal, es el de socialismo. Y no es que sea la panacea que todo lo cura, ni el fin de todos los males, sino el principio de la esperanza verdadera. El mínimo común múltiplo sobre el que elevarnos hacia ese mundo en paz que tantas veces hemos deseado, hacia ese mundo donde el hombre no deba ser “un lobo para el hombre”. Porque recuerde que el capitalismo es como el cero. Da igual porque número lo multipliquemos, lo grande que sea, lo maravillosas que sean nuestras intenciones, si partimos de él, el resultado será siempre el mismo: nos dejará a cero.

Jon Juanma Illescas Martínez.

Fuentes:

Punto 1: Jean Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación (año 2007).

Punto 3: Declaraciones de Ban Ki-moon, Secretario General de Naciones Unidas, respecto a la situación del año 2007.

Punto 5: Marcelo Colussi en el artículo publicado en Rebelión “La economía en Estados Unidos: comienza la caída”, publicado el 7 de septiembre de 2008. También “Informe Anual sobre Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo de la ONU” (2006)

Punto 7: Rueda de prensa de Jean Ziegler, relator especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación , sobre los datos del 2007/2008. Junto a datos recogidos por M.Hurtado para la Agencia EFE en el artículo: “Cada día mueren 24.000 personas de hambre y desnutrición, según la ONU”: El artículo a su vez recoge la información presentada por J.Ziegler como relator de la ONU. También Informe Anual sobre Desarrollo Humano 2007/08 sobre el Cambio Climático del PNUD (ONU)

Punto 8: Estudio sobre “La Distribución Mundial de la Riqueza por Hogares” realizado por el Instituto Mundial para la Investigación del Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas (Helsinki, Finlandia) en el año 2006, dirigido por Anthony Shorrocks.

Punto 10: Estudio de Naciones Unidas, mediante el Instituto de Control de Armas Ligeras, titulado: “La carga global de la violencia armada. También del Instituto Mundial de Investigaciones para la Paz (SIPRI) , en el informe sobre gastos militares que presentó el lunes 9 de junio en Estocolmo.

Punto 11: El citado estudio sobre “La Distribución Mundial de la Riqueza por Hogares” del punto 8.

Conclusión Final: Los datos del Global Footprint Network fueron extraídos del artículo de Carlos Fernández Liria “¿Quién cabe en el mundo” publicado en la sección de Opinión del diario Público el 22 de enero de 2008.

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1 Octubre 2008

¿Estamos locos?

   

   

KomoUnIsmo dixit: es el mejor análisis financiero que he oído!!!

Xilxeiro dixit: Grande, grande. Hasta la parada del video es buena ("y entonces alguien como tú va y lo compra")

Lo siento Jota lo encontré después de tu comentario....

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30 Septiembre 2008

Capitalismo ignorante

Hace unos días, en este mismo periódico, una letras muy grandes recogían el pensamiento de un príncipe de la economía: "Nada volverá a ser como antes", nos advertía. Y de esas palabras se infería que el apocalipsis estaba muy cercano

Desde Heráclito sabemos que todo pasa y nada es. Pero eso el capitalismo por lo visto lo ignoraba. Tantos años montados a lomos de la imperiosa necesidad del crecimiento y nadie había admitido la posibilidad del estancamiento. No hace falta ser banquero para intuir que el dinero que ganan unos pocos es el resultado del empobrecimiento de muchos. Los príncipes de la economía suelen hacer profecías cuando estas ya son innecesarias, porque la realidad les ha dejado sin argumentos. "Nada volverá a ser como antes", dicen. Es una frase que intenta meternos el miedo en el cuerpo. Los poderosos han provocado esa catástrofe financiera y ahora de lo que se trata es de que entre todos asistamos a la pena colegiada.

En ámbitos más cercanos, el presidente de la Generalitat nos advierte de que van a ser las familias y la Administración las que van a pagar la codicia de unos banqueros lejanos y la irresponsabilidad de unos mecanismos de control que prefirieron no controlar nada. Al fin y al cabo son los mismos que tienen en sus manos el botón nuclear. Cabe esperar que al menos ahí los controles funcionen con mayor eficacia.

Pero regresemos a la frase de todos nuestros temores. Si se nos dice que nada volverá a ser como antes se nos está anunciando que vamos a ir a peor. Eso significa un llamamiento a la realidad del pasado. Las cosas nos iban bien y ahora la fiesta se acabó. ¿Éramos conscientes de esa prosperidad cuando la vivíamos? ¿Sabíamos las causas últimas del lujo a nuestro alcance, de las vacaciones en Cancún, del cambio de coche cada dos años, del desprestigio del ahorro y del enaltecimiento del consumo, de la trampa del crédito fácil y de la frivolidad del "me lo merezco"? Es ahora, cuando el capitalismo asilvestrado le ha visto las orejas al lobo, que se nos viene a decir que la culpa fue nuestra, porque nos creímos autores de nuestra pequeña fortuna cuando en realidad solo éramos meros figurantes necesarios para consolidar los negocios de los verdaderos protagonistas del desastre.

Hagan un ejercicio de globalización y lleven ese titular a otras partes del mundo. Díganles a las madres subsaharianas que ven morir a sus hijos de hambre que "nada volverá a ser como antes". Acudan con este mensaje a las chozas devastadas de Birmania o de Haití. Comuniquen la profecía a los indigentes que se preparan para dormir en los agostados cajeros automáticos. A toda esa gente, que son muchos más que nosotros, les encantaría saber que nada va a volver a ser como antes, porque ellos llevan milenios instalados en el antes, esa miseria endémica sobre la que el primer mundo ha forjado sus cimientos de barro.

Estados Unidos va a desembolsar ahora 700.000 millones de dólares para salvar el sistema que ellos mismos han dejado pudrir. Tal vez de ese modo reflotarán nuestra pequeña hipoteca y resurgiremos tras unos años de penitencia, solo para que algún día no tan lejano otro príncipe de la economía pueda decir que ya todo vuelve a ser como antes. También lo será el hambre de tanta gente que, a lo largo de la historia, no ha tenido un antes que lamentar porque siguen agonizando en la desigualdad de siempre.

Eso es lo que los privilegiados queremos ignorar.

Joan Barril

Discurso final del "El gran dictador"

"Lo lamento, pero no quiero ser emperador; ese no es mi negocio. No quiero gobernar, ni gobernar a nadie. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: judíos y gentiles, blancos y negros."

"Todos deberíamos querer ayudarnos; así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos, en este mundo hay sitio para todos, la tierra es rica y puede proveer para todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso."

"Pero hemos perdido el camino. La codicia ha envenenado el alma de los hombres y ha construido barricadas de odio en el mundo. Nos ha hecho marchar a paso de ganso hasta la angustia y la sangre derramada. Hemos dominado la velocidad, pero estamos encerrados. La maquinaria que da abundancia nos ha dejado en la privación. Nuestra sabiduría nos ha hecho cínicos. Nuestro ingenio, duros y faltos de bondad. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que la maquinaria necesitamos humanidad., más que el ingenio, necesitamos bondad y amabilidad. Sin estas cualidades la vida sería violenta y todo estaría perdido"

Groucho Marx

Tags: crisis

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16 Septiembre 2008

¿Y las razón humana, dónde está?

Por favor, hombres del mundo, que la violencia, la sinrazón y los odios tribales no cieguen la inteligencia, la dignidad y el sentido de la razón. ¿Por qué no decir de una vez y por todas “adiós a las armas”? Globalicemos nuestras ideologías y nuestro espíritu en la idea de un futuro de paz y solidaridad entre todos los hombres. Todo hombre tiene derecho a pensar y hablar sin herir ni ofender. Cuando las naciones sean respetadas y se hagan respetar sobre la base del derecho y los principios de equidad e igualdad con todos y para todos, entonces el mundo marchará mejor. Pero una nación que amenaza y ejerce su poderío sobre otra, no hace más que retroceder en la escala humana. Las potencias deben de dejar de ejercer como salvadoras del mundo y sus diferendos con otras potencias, deben resolverlos pacíficamente a través de las instituciones creadas para esos fines.

La furia de la naturaleza, por lo visto también ha entrado en los ánimos de algunos gobernantes irresponsables, que ven en la guerra el único modo de dirimir todos los conflictos. Desde luego, ese no es el camino.

Hay que decirlo claro y bien alto, los Estados Unidos, desde siempre, con su agresiva política de potencia imperialista no pierden ocasión para intentar aplastar a los más débiles y hambrientos de la tierra. George W. Bush, quizás, el peor y más sanguinario de los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica, es experto en crear conflictos. Entró a la Casa blanca con el dedo en el gatillo, impulsado por el mandato divino de destruir a Irak, y mire usted hasta donde hemos llegado con esa empresa. El mundo que dijo pacificar, lo deja más agresivo que entonces. La libertad y la democracia que decía instaurar, cada vez están más lejos. El mundo lucrativo, aunque injusto, que encontró, lo deja al borde de una recesión como consecuencia de sus ambiciones, falta de luces y fracasos políticos. Las Naciones Unidas han dejado de ser una organización neutral y de progreso, para convertirse en un instrumento al servicio de los intereses de los poderosos.

Lo que está ocurriendo hoy en Nuestra América, particularmente, son los restos del lodo que dejaron las lluvias durante siglos de opresión, expolio y saqueos, de las grandes potencias mundiales, que nunca les importaron para nada los seres humanos, o los nativos, verdaderos dueños de la tierra y sus recursos naturales. Todavía, a los naturales de Nuestra América, en un acto, mezcla de ignorancia y desprecio, les siguen llamando “indios”. Aún no se percatan que la India está muy lejos, como lejos están todavía las esperanzas de nuestros aborígenes de alcanzar una vida mejor. Algo se mueve, Nuestra América se ha puesto en pie, pero las zarpas del imperio más poderoso del mundo acechan sobre ella.

De nuevo, en América y en Europa se oye el repicar de los tambores de la guerra. La industria bélica no quiere entrar en recesión, no en balde se ha invertido tanto en modernizar los ejércitos del pentágono y sus arsenales. Sobre Irak, Palestina, Líbano o Afganistán, nunca sabremos cuántas toneladas de bombas han caído y lo peor, jamás podremos cuantificar los muertos: civiles inocentes que ha cegado la metralla imperialista y de sus socios europeos que no han dudado en unirse al coro, haciendo el despreciable papel de mercenarios.

La filosofía de los ejércitos de pacificación bajo mandato de la OTAN, o cualquier otro organismo, es un engaño y una mentira descabellada. Las armas, estén donde estén y en las manos de quienes estén sólo sirven para matar. La libertad o la democracia impuesta a cañonazos y sostenidas por un ejército de intervención, de hecho es inmoral y carece de ética, lógica y sentido.

Los Estados Unidos no paran, viven de y, para la guerra. Sus ejércitos mercenarios están en todo el mundo. Sus bases de operaciones, crecen como campos de amapolas por toda la geografía del planeta y luego hablan de paz y democracia; buena lección para la historia de los necios.

América fue un continente de dictadores, todos, con la excepción de Castro, han sido protegidos por los sucesivos gobiernos estadounidenses. Los pueblos han sido masacrados, el hambre, la miseria, el expolio y los más despreciables fatalismos han hecho presa de sus ciudadanos. En ninguna de esas naciones, los personeros del imperio han movido un dedo para salvar la población y para instaurar una democracia justa y participativa. Así de cruel y dura es la historia.

Hoy, cuando la democracia empieza a tomar cuerpo en Nuestra América, Estados Unidos, esos mismos Estados Unidos que tantos dictadores ha protegido en el continente, acusan a los líderes latinoamericanos de caudillos y terroristas, peor cinismo no puede haber.

Ha sido casi una tradición, en los países de Nuestra América, que los embajadores de los Estado Unidos sean quien dirijan la política real de los nacientes estados, pero por lo visto esas prácticas empiezan a cambiar y es entonces cuando el águila ataca. Talvez, expresiones de Hugo Chávez, con su desparpajo lingüístico no sean las más correctas para el gusto de algunos, aunque pienso que las cosas han de llamarse por su nombre, teniendo en cuenta que lo que hace y dice Washington es sencillamente intolerable. De ahí que surjan los desencuentros que en una parte y otro se están produciendo. A un presidente elegido democráticamente hay que dejarlo gobernar. Si se equivoca, las urnas son las encargadas de destituirlo, porque las componendas y los golpes de estados, tienen que dejar de ser práctica de algunos personeros imperiales en este siglo XXI.

Si por fin se produjera un milagro y Barak Obama, llegara a la presidencia de los Estados Unidos, a lo mejor el mundo respiraría un poco más tranquilo, aunque eso no va a ser fácil.

MacCain y su flamante vicepresidenta, Sarah Palin, no sólo son un peligro para Norteamérica, sino para la humanidad, que ya está cansada de tantos disparates de las administraciones estadounidenses. La Palin, venida de los inuit, ha salido de su iglú convertida en barbie. Lo de barbie no se le da mal, porque lo que le sobra como tal, le falta para convertirse en una buena vicepresidenta del país más poderoso del planeta. Los norteamericanos debían reflexionar un poco sobre esa cuestión.

Los “arquitectos” de la política actual no hacen más que dar bandazos. Los Populares en España no acaban de aprender la lección; su líder, el más español de todos los españoles, no pega una en blanco, eso sí, contra Blanco, todas. Expertos en demagogias y pleonasmos suda como un león en el parlamento intentando hacer ver a los demás lo que sólo él ve. Su problema radica, en pensar que su conflicto y el de su partido, son los conflictos de España y el de los españoles, en nombre de quienes jura y perjura que están en la desgracia y que esto se rompe en cualquier momento. Del “váyase señor González” al “a qué ha venido usted aquí señor Zapatero”, hay una misma intención, pero esperamos que los efectos no sean los mismos, porque si esto ocurriera, entonces si veremos como se rompe España. A trozos.

La crisis económica poco a poco nos va golpeando a todos, menos a los ejércitos que cada día se rearman con más fuerza. Si en vez de cebollas y patatas, manzanas, peras o tomates, consumiéramos minas antipersonales, AKM, balas de cualquier calibre o bombas de racimos, seguramente nuestros hijos estarían sobrealimentados, pero por lo visto a ningún gobernante le preocupa esta situación. Cada día, inevitablemente, somos más ignorantes.

La naturaleza, por causas del cambio climático arremete con todas sus fuerzas sobre el planeta: tsunamis, huracanes, terremotos, enfermedades, hambrunas, todas esas tragedias le parecen poco a los hombres, para además, en vez de buscar soluciones urgentes a estos desafíos, lo que hacen es enfrascarse en discordias y guerras de las que nunca sale nada bueno. Tal parece que sea demasiado complicado, para los seres humanos, poner en práctica la indigencia. Y ni hablemos de la caridad, la bondad, el amor, la amistad y la tolerancia. Tailhard de Chardin, en su famoso libro, El porvenir del hombre, nos dejó estas palabras: “Como una nova de tipo singular, la tierra hace más de seiscientos millones de años empezó a colorearse de vida débilmente”. Por lo visto, esa debilidad vital, después de tantos años, los hombres todavía no han logarlo superarla. De ahí estas tragedias insolubles, a las que tenemos que enfrentarnos diariamente.

O. LESCAYLLERS Poeta, novelista, periodista, ensayista y crítico de arte cubano.

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13 Agosto 2008

DUROS

De pequeños nos enseñaron que teníamos que ser machotes. Que los hombres no lloran. Ni gimen. Ni se besan. Teníamos que demostrar una cierta ferocidad. Devolver golpe por golpe. Salvo, claro, que el golpe viniera de la autoridad constituida. El maestro. El guardia. Los padres. El cura.

Además, teníamos que ser atrevidos. Arriesgada-mente bárbaros. O, al menos, aparentarlo. Porque sólo había una cosa peor que te llamaran "gallina": que te llamaran "niña". O "mariquita". Tales terribles insultos eran intercambiables entre sí. Por eso debíamos ser crueles. No confraternizar con las mujeres. Alejarnos de los homosexuales. Mear más lejos que nadie. Escupir. Fumar como carreteros.

Escondíamos nuestra debilidad detrás de una coraza. Y si había problemas, ahí estaban mamá, la abuela o la hermana para echarnos un capote. Pasados los años, algunos dejaron todo eso atrás. Y se convirtieron en tipos verdaderamente duros. Tan duros que no se cortan un pelo en abrazar y besar a los amigos que quieren. Más aún: son tan duros que reconocen, como si tal cosa, que quieren a sus amigos. Son tan recios que, si les apetece llorar, lloran.

Pero eso no es nada. Son tan fuertes que lavan la ropa. La tienden. La recogen. La doblan. La planchan –empezando las camisas por el cuello–. Son tan independientes, que hacen la comida. Y sin dejar la cocina hecha un salpicadero. Son tan acerados que friegan la loza. Pero todos los días, o sea. Nada de hacerlo de vez en cuando, como para ayudar. Con determinación férrea, limpian el baño, barren, quitan el polvo, baldean los pisos. Hacen la compra, mirando bien calidades y precios, pues han aprendido la importancia de saber hacerlo. Son tan duros, tan duros, que saben cambiar pañales con una sola mano, comprobar la temperatura del biberón, poner el termómetro.

Son conscientes, además, de que todo eso no tiene ningún mérito. Porque son tan enteros, que no quieren que nadie les haga de sirviente. Se encuentran entre ellos e intercambian con naturalidad comentarios sobre detergentes, sobre política, sobre fútbol, sobre sexo. Sean heterosexuales o gays, son profundamente masculinos, viriles, sensuales.

Todavía son bichos raros, hay que reconocerlo. Por eso hay lista de espera, mis niñas. Yo mismo estoy tentado de coger la vez.

LQSomos. Teodoro Santana. Agosto de 2008

Tags: machismo

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31 Julio 2008

El nacionalismo separador

Tras décadas de hablar hasta la saciedad de los nacionalismos llamados periféricos, se hace cada vez más evidente que para entender algo de la dinámica política española hay que hablar, también, de otro nacionalismo: el español. Hasta hace bien poco, el nacionalismo español ha sido, tanto en el debate público como en el académico, como el rey desnudo. Estaba allí y nadie osaba ni siquiera nombrarlo. Y se insistía, una y otra vez, en que no existía. Hasta el punto, ciertamente grotesco, de denominarlo no-nacionalismo.

Pero ¿qué es hoy el nacionalismo español? A diferencia de los nacionalismos catalán o vasco, el español rehuye de esta etiqueta, con lo que se hace más difícil identificarlo con claridad. Decía Ernest Gellner, quizás el más influyente teórico contemporáneo de la materia, que el nacionalismo es, sobre todo, un principio político que sostiene que la unidad política y la nacional (en sentido cultural y lingüístico) deberían ser congruentes. Esto es, que el Estado debería coincidir con la nación. Para un nacionalista catalán, vasco o gallego, esto implicaría la construcción de un Estado propio. Para un nacionalista español, en cambio, pasa por afirmar el carácter nacional único de España. Tenemos, pues, una pista importante para identificar tan escurridizo objeto de estudio.

Vayamos un poco más allá. ¿Cómo se expresa, hoy, un nacionalismo español que ya poco tiene que ver con el del franquismo? Es precisamente la ausencia de la grandilocuente retórica nacional franquista lo que lleva a muchos a afirmar hoy su inexistencia. Pero existe. Podemos decir, para sintetizar, que el nacionalismo español contemporáneo tiene una naturaleza dual. Por un lado, se trata de un nacionalismo de Estado como el de cualquier otra democracia occidental de nuestro entorno, que se expresa de modo implícito a través de mecanismos de la cotidianidad. Es lo que se conoce como nacionalismo banal, en la afortunada expresión de Michael Billig. El nacionalismo banal es el de la nación marcada por la bandera que cuelga, inadvertida, en la fachada de los edificios oficiales. Es la nación dibujada en los mapas del tiempo. La que nos recuerda nuestro DNI. O los medios de comunicación, cuando dividen la actualidad entre nacional e internacional, o nos hablan de nuestros deportistas, o nuestra selección, y celebran al unísono los éxitos de la selección española de fútbol, de Fernando Alonso o de Rafa Nadal. El nacionalismo banal español no es ninguna excepción: existe en todos los países de nuestro entorno. Y en algunos, incluso, con mayor intensidad.

Pero el nacionalismo español, hoy, no es solamente banal. A diferencia de lo que pasa en la mayoría de democracias occidentales, en el Estado español existen unos nacionalismos alternativos relevantes que cuestionan continuamente el carácter nacional homogéneo de España. Y frente a estos nacionalismos lo que emerge es algo más que una bandera inadvertida en la fachada de un edificio oficial o una rutina del lenguaje. Hoy existe también un movimiento político, bien definido y articulado, que tiene como prioridad la defensa de la integridad nacional española. Es el españolismo que insiste en que hay una lengua de primera, común y universal, y otras de segunda, locales y particulares. El que rechaza, recorta, recurre y no quiere ni discutir acuerdos mayoritarios de los parlamentos catalán o vasco. Que responde con boicots e insultos a las demandas de mayor autogobierno. Es también el que celebró el desembarco masivo de empresas españolas en Latinoamérica, como una suerte de segunda conquista. Es un nacionalismo que ha diseñado un mapa ferroviario radial y centralizado. Que no quiere que se hable en catalán en TVE o en el Congreso de los Diputados. Que, desde los púlpitos episcopales, proclama la unidad de España como bien moral. Y que tacha de antidemocráticos a quienes plantean, con la fuerza de la palabra y de los votos, proyectos nacionales alternativos.

No cabe duda de que al frente de este nacionalismo se encuentra la derecha española. Tanto en su paso por el gobierno como desde la oposición, el Partido Popular ha alimentado y alimenta un españolismo cada vez más desacomplejado y, a menudo, agresivo. Por cierto, que el giro al centro de Mariano Rajoy, de momento, no parece incluir la moderación en esta materia. Pero no nos engañemos: amplios sectores de la izquierda española no son, ni mucho menos, ajenos a este movimiento. Repase el lector la lista de firmantes del ya famoso Manifiesto en defensa de la lengua común. O bien, hojee un día cualquiera una conocida cabecera de la prensa española, que pasa por portavoz del progresismo oficial. Podrá comprobar cómo, a pesar de una mayor suavidad formal, sus columnistas de referencia y editoriales coinciden en buena parte de los diagnósticos y recetas de este nuevo españolismo.

Hace poco, Joaquín Leguina firmaba en la revista un artículo que bien podría servir como canon del nacionalismo de una parte de la izquierda española. En él, el ex presidente socialista de la Comunidad de Madrid llegaba a tachar de “charnegos redimidos” a José Montilla y a Carme Chacón por su posición respecto a la política lingüística en Cataluña. En un alarde de no-nacionalismo, Leguina mostraba su indisimulada contrariedad por lo que a menudo se interpreta como una traición de buena parte de los catalanes nacidos, o con origen, fuera de Cataluña. Pero ¿no habíamos quedado en que eso de mirar los apellidos y el origen era cosa de pérfidos nacionalistas?

Se trata, en definitiva, de un nacionalismo que, en el mejor de los casos, mira con recelo la pluralidad cultural y nacional del Estado español. Es el nacionalismo de los separadores, más numerosos e influyentes que los separatistas. ¿Era el único posible? Probablemente no. Pero es el hegemónico. Quizás no se trate de algo tan extraordinario, pues en todas partes cuecen habas. Eso sí: el rey va desnudo y es saludable recordarlo.

Jordi Muñoz Mendoza es politólogo de la Universitat Pompeu Fabra e investigador visitante de la Universidad de Yale

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31 Julio 2008

Qué risa me dan

Los que van por ahí de “salvapatrias” de todos, los que no tiene hijos en edad escolar y exigen medidas para ellos ,los que dictaron moral cuarenta años y ahora se niegan a que nadie les diga en su cara que se equivocaron de parte a parte , que señalan con el dedo al que no piensa como ellos y que quieren ,a toda costa , que se sigan dictando las normas de un país en base a un puñetazo en la mesa y la prevalecía de derechos de una elite , en detrimento de todos los demás.

Qué pena me dan aquellos que temen al progreso y las reformas, aquellos que no se sientan al lado de un homosexual porque creen que les va a contaminar, aquellos a los que su fe no les enseña a amar al prójimo , ni a respetarlo , como se respetan a si mismos, aquellos que salvaguardan a sus hijos de los estudios y no los salvaguardan de la vida, ni de la sexualidad ,ni del aborto ,ni de las relaciones de todo tipo ,mientras que no los vea la vecina del quinto, ni lo sepan el entorno social.

Qué asco me dan los hipócritas de mesa camilla y boca pútrida de tanto criticar, que nunca se quitan la careta, que dan un beso en la frente a su mujer y otro en la boca a la querida, que ven bien la explotación de la mujer que hace veinte años friega en su casa , a la que nunca pagaran un sueldo digno, ni considerarán como un miembro más de su familia

Qué poco saben de la vida, los que aún tienen reminiscencia de cuando las cosas se hacían de otra forma, cuando los votos se invalidaban en unas urnas de pega y votar no era más que un mero trámite ,y en qué poco valoran las decisiones que se han tomado entre todos, pegándose unos aperreos por el poder y la gloria efímera , del que luego tienen que arrepentirse en los confesionarios

Qué suerte tenemos algunos de haber nacido libres y con voluntad de volar ,qué inmensa suerte que tras cuarenta años de intransigencia, de decirnos lo que debíamos y no debíamos pensar, de hacernos temer la libertad y meternos los prejuicios y la religión a mansalva, aún hoy podamos y queramos vivir en paz.

Ana Isabel Espinosa

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28 Julio 2008

Futbolistas e intelectuales

Y si tiene razón Pasqual Maragall, si no es posible una España compartida por todos y sólo es posible "conllevarse"? Hace unos años, uno aún creía que era posible España como proyecto compartido, pero una y otra vez se nos aparecen "dueños" y nos señalan nuestro lugar en el sótano.

La España actual es vista como la recuperación de la democracia en la forma de una monarquía parlamentaria y del reconocimiento institucional de sus nacionalidades; esos son nuestros rasgos para el mundo. El mundo no sabe que España ya vuelve a discutirse a sí misma; en ese proceso estamos o quizá estuvimos siempre desde que se aprobó la Constitución. Quizá no haya arreglo y vuelvo a la amarga constatación de Maragall que en su día le discutí y hoy ya no me atrevo.

Recientemente, hemos tenido dos lecciones que se complementan, la que nos dio la selección de fútbol y la de un manifiesto en defensa del castellano, al que llaman la lengua "común". Frente a la idea de que la selección española debía levantarse sobre un club de fútbol madrileño, esta selección se formó como un equipo de jugadores de todos los clubes y procedencias, y así se sintió representada de un modo natural gran parte de la población española. Eran jóvenes a los que no les pesaba el temor a la mala suerte histórica, el pesimismo, y simplemente confiaban en su propia capacidad. Seguramente representaban a una generación que no carga tanto con el peso de la memoria y sus heridas ni con las ideologías; sentían que encarnaban a España, no entraron a discutir qué cosa era eso. Hijos de familias modestas casi todos, había madrileños de la periferia nacidos de familia gallega o castellana, había asturianos, valencianos, catalanes..., todos corrían, paraban o sumaban goles para el mismo equipo. A su alrededor, gran parte de la población, aunque sobre todo destacaron los jóvenes, con camisetas rojas y banderas rojo y gualda e himno sin letra. Para ellos, esos símbolos no tenían los significados que les atribuimos desde un lado u otro las personas de otras generaciones; simplemente necesitaban tener insignias y algo para tararear. Fue clara su necesidad, verdadera ansiedad, de sentir identificación y orgullo de grupo, de país, de España. Hubo chovinismo y patrioterismo, claro; también hubo fascistas aprovechando esa emoción, desde luego; pero fue una explosión de energía positiva abrumadora. De juventud.

También hubo quien no comprendió que en esa identificación con la selección no había hostilidad interna y fue incapaz de desear que ganase, prefiriendo que ganase la rusa o cualquiera otra. O quizá temió ese momento catalizador. La ideología separa de la vida.

Ningún jugador tuvo que cambiar su nombre ni dejar su lengua; jugaron con sus nombres catalanes, vascos, castellanos... Funcionó un equipo que aglutinó la diversidad de energías; siendo diversos, se reconocieron unos a otros, respetándose. Esa España funciona, igual que funciona en la economía y en la vida social en general, y en esa selección nos podíamos ver muchísimos, si se nos deja.

Eso hicieron los futbolistas: unir. Pero frente a eso, 20 intelectuales echaron a rular un manifiesto culmen de subjetividad e irresponsabilidad. La subjetividad es lo más natural a los intelectuales puramente de letras; son filósofos y filólogos los que teorizan las naciones y los que mueven las emociones latentes o las estimulan. El Manifiesto de estos nietos de Unamuno es una maniobra faccional y partidista, y como tal es apoyado por potentes agentes; manipula miedos, resentimientos, emociones, y busca provocar respuestas sentimentales y emotivas en todos nosotros. El aprendiz de brujo no teme abrir los frascos de los demonios, goza contemplando el efecto descontrolado de sus acciones.

Ese Manifiesto es una nueva vuelta de tuerca al viejo, falso y aburrido "España se rompe" de la derecha nacionalista española. Cuando un partido suelta momentáneamente el banderín de enganche, otro aprovecha para agitarlo y sacarle partido. Es falso que les preocupe la gramática o la lengua; su objetivo es puramente político, defienden su proyecto nacionalista centralista, usan el castellano como arma de beligerancia y lo dañan gravemente cargándolo de ideología.

Parte de falsedades que llevan tiempo difundiéndose: es falso que el castellano, una lengua en expansión, con unos 400 millones de hablantes y otros 100 que la conocen, peligre. Mucho menos en España, donde su conocimiento es "obligatorio", siendo la única lengua que recibe tal protección del Estado. El castellano, gracias a una política secular de imposición, se extendió al territorio del gallego, catalán, vasco y demás dominios lingüísticos españoles; es así que en los territorios donde los individuos hace dos o tres generaciones eran monolingües en esas otras lenguas, hoy son bilingües o monolingües en castellano.

La política del Estado hizo que hoy todos sepamos hablar y escribir en castellano, aunque tengamos otra lengua por propia. Por eso, hoy los firmantes del Manifiesto pueden llamarla "común", aunque no debieran omitir que es obligatoria. Fuese por la causa que fuese, los hablantes de esas otras lenguas reconocidas en la Constitución disponen de un instrumento impresionante que es el castellano y lo utilizan cuando les hace falta, incluso de un modo habitual. Ese éxito histórico del castellano, además del orgullo de tener por propia una lengua con prestigio y una literatura tan impresionante, debiera bastar para dar sosiego a los monolingües en castellano. ¿Qué más se puede pedir? Pedir más es nacionalismo insaciable, una bulimia que demanda la humillación, la destrucción del otro. Y eso es lo que hace el Manifiesto. Seamos claros, no les basta que todos hablemos castellano; quieren, además, que dejemos de hablar las otras lenguas. En coherencia, los que hacían un tótem de la Constitución pretenden ahora su amputación y la anulación o reforma de los Estatutos en el sentido de sus ideas e intereses. La Constitución es un fruto de la lucha democrática contra el nacionalismo franquista y, con sus defectos, se hizo precisamente para que pudiese coexistir una ciudadanía diversa.

Quien viaje a una ciudad catalana, gallega o vasca verá en castellano prácticamente toda la prensa, la radio, la televisión, las carteleras, oirá a su alrededor el castellano constantemente. El castellano no peligra ahí, lo que corre peligro de desaparición son esas otras lenguas también españolas que están en circunstancias adversas y se enfrentan a una inercia histórica poderosísima. Ésos son los hablantes que ven desaparecer sus lenguas.

Hay actuaciones concretas equivocadas en educación o política de lenguas, tanto por parte de las Administraciones autonómicas como de la central. Pero el cuento de la persecución del castellano es la misma fábula que la de los judíos o los gitanos que asesinan niños; circula bien porque responde a nuestros miedos, en este caso, el miedo del monolingüe al bilingüe. Es una fábula xenófoba, y es xenofobia lo que se hace con las otras lenguas oficiales, se las mantiene ocultas y se busca su desaparición. Se practica la insidia cuando se engrandece cada caso de monolingüe que viviendo en una comunidad bilingüe protesta porque a su hijo... Podremos conocernos y reconocernos mutuamente cuando al fin los medios de comunicación de ámbito estatal permitan que hablen los ciudadanos bilingües, que también son personas y tienen problemas, quejas, derechos lesionados. Incluso tienen hijos, pero nadie les pregunta si a sus hijos...

Desmoraliza definitivamente que un Manifiesto tan faccional, sesgado políticamente e irresponsable que utiliza la lengua para dividirnos cuente con tanta simpatía y complicidad en los medios intelectuales radicados en Madrid; con razón los promotores señalan que es muy "transversal" allí. Lamentable también la minorización y el encerramiento forzado o voluntario de quien lamenta que "no hay intelectuales españoles que nos defiendan de estos ataques". Hemos llegado hasta aquí entre todos, la Física enseña que los vacíos se llenan, unos se refugiaron en ámbitos particulares, otros no construyeron una idea de España democrática y plural, vemos ahora cómo el nacionalismo monolingüe y xenófobo de siempre ocupa el centro y lo ocupa todo. Y no me extiendo sobre el pasmo que provoca la soberbia de unos intelectuales que se creen dueños de España y pretenden echarnos a los que no somos como ellos. A lo peor es cierto y España es suya, Pasqual.

Suso de Toro es escritor.

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Soy un Puto Rojo con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo, un viejo truhán, capitán de un barco que tiene por bandera un par de tibias y una calavera.




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